Al parecer, los debates en el Concejo de Bogotá durante la administración de Gustavo Petro van a estar llenos de hipocresía y actitudes de mala leche, cuya única consecuencia es que la ciudad siga por mal camino. Este objetivo parecen estar lográndolo quienes han armado gavilla para hacerle la vida de cuadritos al Alcalde Mayor de Bogotá, como bien lo dije en mi opinión anterior.
Qué curioso que ahora los concejales de la oposición se muestren preocupados por la suerte del Canal Capital y la “tremenda inversión” que hizo su director para obtener los derechos de autor y transmitir el concierto de Paul McCartney, cuando es de público conocimiento que la suerte del canal estaba por el suelo, producto de la estrategia publicitaria que a través de él hicieron los alcaldes Mockus, Peñalosa, Garzón y Moreno, quienes lo utilizaron como elemento de propaganda política para mostrar lo bonito, lo hermoso y lo maravilloso de sus gestiones.
Tan maravillosa idea provocó que el canal donde los bogotanos conocerían la suerte de su ciudad y tendrían la oportunidad de mostrar la diversidad y riqueza de la capital, quedara en el mar de las promesas incumplidas y perdiera el interés que suele despertar un medio local en las personas del área que cubre, quienes lo identifican como propio. Tal propósito no se logró en Canal Capital, que de tiempo atrás viene en declive y se ha mantenido gracias a que el Distrito le asigna recursos. Estos recursos, durante las administraciones anteriores no se utilizaron para producciones de calidad, sino para hacerle propaganda al alcalde de turno y aún que este dijera mentiras como sucedió con el tan recordado espacio Samuel a la Calle.
Me pregunto por qué los concejales que hoy se declaran en oposición abierta, pero que apoyaron las administraciones anteriores, no hicieron un debate serio a los burgomaestres de entonces por la suerte que estaba corriendo el Canal Capital, la misma que hoy lo tiene utilizando cámaras en formato Betacam y televisión análoga, cuando los otros medios han dado el salto al formato digital y con una página de internet que muestra la pobreza en la que ha quedado y que tiene a su director pensando la manera de sacarlo adelante.
Me pregunto también si alguna vez los concejales que apoyaron a Samuel, pero que hoy no apoyan a Gustavo, cuestionaron al director de Canal Capital de ese entonces, (Javier Ayala) por el manejo que le estaba dando. Si así como se escandalizan porque se invirtieron alrededor de 700 millones de pesos, que sirvieron para Bogotá entera supiera que tiene un medio de comunicación propio, también se horrorizaron por lo que costaba cada producción de Samuel a la Calle y los encuentros de ciudadano de Mockus y Peñalosa. Pero además, ¿por qué razón se repetían y repetían los mismos programas semanas tras semana?, ¿qué pasó con los montos que se le asignaron a Canal Capital para la realización de series propias?, y lo que es peor: ¿en que se invertían los dineros?
Parece ser que en el afán de mostrar resultados, el Concejo de Bogotá pierde el tiempo en debates poco serios, que lo único que dejan ver es el desmedido propósito de no dejar trabajar.
Cambiando de tema: ¿Será posible que alguien se pronuncie sobre el desmedido crecimiento de prostíbulos y moteles en la Avenida 1 de mayo entre Avenidas 68 y Boyacá, algunos de ellos ubicados en una esquina del Colegio Distrital OEA?
