Del Curar y del Sanar

27 de noviembre del 2010

Curar. Sanar. Términos que utilizamos indistintamente, con frecuencia asimilamos el uno al otro. ¿Serán lo mismo? O serán diferentes, complementarios.

La Real Academia de la Lengua Española define el curar como: “Aplicar con éxito a un paciente los remedios correspondientes a la remisión de una lesión o dolencia”, mientras que el sanar lo define como “Restituir a alguien la salud que había perdido”.

Ya desde aquí vemos una diferencia fundamental, curas de una enfermedad, sanas al recobrar la salud, salud que por esencia implica mente-cuerpo, espíritu-ambiente, alma-emociones.

Son inseparables, se alimentan mutuamente, sus acciones son reciprocas, entre ESPÍRITU-MENTE-EMOCIÓN-CUERPO Y AMBIENTE. Una enfermedad comienza con el bloqueo espiritual, de tus sueños; con patrones mentales que no son útiles a este momento de tu vida; con emociones negativas que desvitalizan; se manifiesta en tu cuerpo en cualquier forma; y el medio ambiente simplemente propicia las condiciones físicas para que el cuerpo enferme.

Curar, se enfoca más en lo físico, el cuerpo, o en el aspecto psicológico del ser, emociones y mente. Mientras que sanar implica aprender de la enfermedad la lección espiritual que esta trae acoplada, implica elaborar patrones de comportamientos nuevos con el ambiente, con la familia, con la sociedad.

Qué pocas veces  cuando vamos al médico tenemos una prescripción integral. Qué pocas veces nosotros mismos nos planteamos el reto de explorar nuestro interior cuando enfermamos. Qué pocas veces tomamos un tiempo para ver la relación entre cualquier enfermedad y el estilo de vida que llevamos, ya sea desde una gripa, pasando por una gastritis, hasta enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión arterial, incluso el cáncer o el SIDA.

Buscamos afanosos la curación, o sea la eliminación de los síntomas que nos crean malestar, con el fin de continuar como si nada pasara, como si  no hubiéramos recibido un llamado de la vida a detenernos y reaccionar.  La sociedad nos lo impone. La transformación es esquiva, así sea prácticamente la única constante en la naturaleza. Y la enfermedad es por naturaleza una fuerza transformadora.

Sanas cuando tu alma crece, se desarrolla, cuando te vuelves una mejor persona a raíz de aquello que la enfermedad te solicita transformar. Sanas cuando modificas pensamientos, cuando realizas sueños, cuando sirves con tus talentos, cuando eres maestro en el manejo de tus emociones. Sanas cuando eres amigable contigo mismo y con tu ambiente.

Sanar, es un quehacer  profundo, amplio, de perseverancia, ya que requiere conciencia del camino de vida. Sanar el alma, curar el cuerpo. Sanar el ambiente, curar la enfermedad. Cada uno de nosotros decide que camino seguir.

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