Devolución de los dos puntos del IVA: una gran oportunidad

10 de diciembre del 2014

Por Marcela Carrasco, Presidente de MasterCard Colombia y Ecuador

MarcelaCarrasco1

La reforma tributaria que está a punto de ser aprobada por el Congreso ha generado un gran debate nacional que se ha enfocado naturalmente en los temas de mayor impacto como el  impuesto contra la pobreza, el incremento del CREE y el aplazamiento del desmonte del 4xmil.

Lastimosamente, la eliminación de la devolución de los dos puntos del IVA se ha colado muy tímidamente en los debates y en la discusión pública. Un perfil muy bajo para el tema que impacta directamente a millones de colombianos que pagan dicho impuesto prácticamente todos los días de su vida.

La idea de la devolución se implementó en el año 2004 acudiendo a una fórmula tan sencilla como inteligente: identificar, copiar y “colombianizar” lo que ya se han inventado en otras partes.

El caso notable que se observó en su momento fue el de Corea del Sur, que no solamente mantiene unos impresionantes niveles de recaudo, sino que es un país líder en materia de inclusión financiera. La fórmula es clara y consiste en crear un gran incentivo tributario para que los ciudadanos usen medios electrónicos. Esto contribuye a la formalización de la economía y facilita enormemente la fiscalización tributaria.

Lo paradójico es que se haya propuesto la eliminación de la figura, dado que esta devolución suena en perfecta armonía con los grandes avances del Gobierno y del Congreso en el alistamiento del marco regulatorio para la inclusión financiera. El trabajo que se ha hecho es francamente destacable: creación de cuentas de bajo o de ningún costo, entrega masiva de subsidios a través de cuentas bancarias, tope de tasa de interés diferencial para microcrédito, desarrollo de programas de educación financiera, acceso masivo a Internet en los municipios de Colombia, estupendos indicadores de acceso a internet móvil, y muy recientemente, la aprobación de la Ley de Inclusión Financiera.

Dentro de esta sinfonía de herramientas muy bien pensadas y ejecutadas por el Gobierno Nacional, la devolución del IVA cumple un rol fundamental, y lo hace a “tres bandas”: genera un gran incentivo para la formalización y convierte a 47 millones de colombianos en aliados de la DIAN para la gestión de fiscalización; incentiva el uso del sistema financiero formal que ya ofrece productos de cero costo, generando bancarización e inclusión; y por último, impacta un indicador clave que cada vez tendremos que medir más, como es el porcentaje de uso de efectivo en la economía.

En Colombia, el 90% de las transacciones todavía se realizan en efectivo, y por ende fomentar la inclusión financiera es una prioridad. El  uso del efectivo acarrea altísimos costos para el país. Por ejemplo, un aumento del 25% de los pagos electrónicos representa un crecimiento de entre un 1,67% y un 2,89% del PIB, resultado de las reducciones de conductas impositivas ilícitas, según cifras de MasterCard.

Cuando un país decide competir globalmente como en nuestro caso, y existe un esfuerzo tributario tan alto como el que propone el Gobierno, es fundamental buscar mecanismos para asegurar la competitividad de la economía. Una forma de hacerlo es reduciendo los costos de las transacciones, reduciendo el uso del efectivo, e impulsando el uso de pagos electrónicos. Esto beneficia a los ciudadanos, quienes puedan acceder a sistemas financieros formales y seguros, incentivando el ahorro y permitiendo el acceso al crédito. Además se benefician los gobiernos, dado que se optimiza el recaudo de impuestos y se combate más efectivamente el delito, la corrupción y la ilegalidad, que suelen refugiarse en las transacciones realizadas en efectivo.

La eliminación  de la devolución del IVA sería una enorme pérdida para la política tributaria y de inclusión financiera del país. Sabemos que la aprobación de la reforma es una realidad, pero estamos aún a tiempo de pensar en fórmulas nuevas que permitan conciliar el interés de financiamiento y transparencia del Gobierno, con la continuidad y mejora de una política que ha sido positiva para el país.

En esa línea, creemos que una alternativa viable es que se suspenda el derecho a la devolución de los dos puntos del IVA para el año 2015, y que ésta se reanude cuando la industria de pagos, dentro de un marco establecido por la DIAN y previa autorización de ésta, implemente una solución que permita la devolución con la trazabilidad, transparencia y control que requiere este proceso. Dentro de este tiempo de transición es posible incorporar mejoras que beneficien a los consumidores, por ejemplo, hacer que el procedimiento sea automatizado para que la devolución se realice de manera inmediata al momento de la compra. Desde luego, esto se acompañaría con la producción de los reportes que requiera la DIAN para realizar su gestión de fiscalización.

Los consumidores del mundo se alistan a disfrutar de una nueva innovación que les va a traer gigantescos beneficios en materia de facilidad, seguridad y menores costos, como es la masificación de  pagos electrónicos mediante el uso del teléfono celular. Las empresas por su parte van a ganar en competitividad, en oportunidades de negocio y de abrir nuevos mercados. En este momento histórico y dado que el país ha hecho la tarea regulatoria, no podemos renunciar a un mecanismo que contribuirá a que el país sea líder en la carrera de pagos digitales. Los colombianos agradecerán los beneficios de un modelo mejorado para la devolución de los dos puntos del IVA.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.