El abrazo de la ruana

18 de julio del 2012

El Bambuquero Mayor, Luis Carlos González, no era músico, sino letrista, un letrista poético, pereirano para más señas, que el próximo 26 de septiembre de 2012 cumplirá ciento cuatro años de nacimiento, celebración en la cual no estará presente porque murió en 1985. Luis Carlos González es el autor de canciones andinas broqueladas en bambucos […]

El Bambuquero Mayor, Luis Carlos González, no era músico, sino letrista, un letrista poético, pereirano para más señas, que el próximo 26 de septiembre de 2012 cumplirá ciento cuatro años de nacimiento, celebración en la cual no estará presente porque murió en 1985. Luis Carlos González es el autor de canciones andinas broqueladas en bambucos y pasillos cuya musicalización correspondió a José Macías, Enrique Figueroa, Pacho Bedoya o Jorge Villamil, entre otros. Sus pulidos y sentidos poemas están nutridos por zumos de la tierra, como su Antioqueñita, más hermosa que la de Pelón Santamarta y Miguel Agudelo, siendo esta la que ha tenido mayor difusión. La Antioqueñita de Luis Carlos dice así: “Antioqueñita querida, / yo te presentí en mis sueños/ porque en tus ojos se miran / las estrellas de mi cielo/ porque tu risa de plata/ es manantial de mi predio/ y son tus labios de grana/ la causa de mis desvelos”.

El canto popular a la mujer antioqueña se extiende y aplica a todas las mujeres de la cultura nuestra. Abarca las regiones que hicieron parte de la Antioquia Grande: Caldas, Risaralda, Quindío y las zonas fronterizas de los departamentos vecinos hasta donde llegó la colonización antioqueña en los años de 1870 en adelante, colonización de tierras baldías y latifundios como el de la familia Aranzazu y creadora de la economía cafetera. Si la escuchamos sin fanatismo, oiremos una hermosa exaltación a la mujer colombiana, esa que vino con notas de guitarra, tiple y serenata, hoy ausente en los ritmos juveniles y transnacionales.

Luis Carlos González escribió otra joya, La Ruana, ese aditamento protector contra el frío que aún usan los campesinos de tierras altas y paramunas. En su segunda estrofa dice: “Abrigo del macho macho, /cobija de cuna paisa/ sombra fiel de los abuelos/ y tesoro de la patria; / calor de pecado dulce/ y dulce calor de faltas/ grita, con sus cuatro puntas, / el abrazo de la ruana.” A ruana le dicen los campesinos “La Pecadora”, porque remplaza el catre en momentos afanados. Otros temas de Luis Carlos González cantados son Paisaje, Vecinita, Besito de Fuego, Recuerdos, Mi Casta, Aguardiente de Caña, Caminos de Caldas (donde describe la vida de los colonizadores con pensamientos “que se aferran, con cariño, a la planicie y la falda/ como caricias de arrieros/ que amaron mozas y santas.”)

Recibió de Antioquia todo el cariño y reconocimiento en vida con la Estrella de Oro por parte de la Gobernación y otra condecoración del Concejo Municipal de Medellín. Luis Carlos González en sus 77 años de vida desarrolló una carrera administrativa que comenzó como barrendero de la Personería de Pereira hasta la Gerencia de las Empresas Públicas de su ciudad.

Dos son los nombres de sus mejores compañeros de ruta cancionera que musicalizaron sus versos. José Macías, cuyo verdadero nombre era José de Jesús Mazo Martínez, de Filadelfia (Caldas), recolector de café que aprendió las notas y la ejecución de cuerdas escuchando las canciones del mexicano Guty Cárdenas. Y Enrique Figueroa, de Valparaíso (Antioquia), apodado El Cojo Figueroa, quien además de ser un gran músico, fue un tenor que cantaba en óperas y zarzuelas.

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