El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, intenta, pero ni porque se esfuerce, parecerse al padre de la revolución del siglo XXI, Hugo Chávez.
El actual Jefe de Estado tendrá que aceptar, con el paso del tiempo, que reemplazar al coronel en vez de proyectarlo con más fuerza política, le irá restando puntos. Como quien dice, le llegará tarde o temprano la cuenta bien cara y prácticamente terminará pagando derechos de autor.
Con la imitación se irá desgastando el proyecto revolucionario, las frases quedarán cortas, en sus ideas habrá poca credibilidad y tendrá que aferrarse a otra fábula que lo inspire, llamada: El pajarito parte II. Todos los días religiosamente tendrá que meditar y esperar que llegue Chávez en forma de ave y lo inspire a seguir en el poder.
A ningún Jefe de Estado le agrada que voces externas intervengan en sus asuntos internos, que hablen o juzguen su gestión. En realidad son muchos mortales a los que no les gusta estar en el lado crítico a toda hora, pero entonces ¿por qué dan la misma medicina que no les gusta degustar?
Si a los chavistas no les gusta el expresidente Uribe es entendible que la genta no sea “monedita de oro para caerle bien a toda la humanidad”, ¿pero qué tiene Uribe que, inicialmente Chávez, ahora Maduro se deleita cada vez más culpándolo de uno y otro hecho? ¿Eso acaso no es de paso darle más proyección a quien es considerado como un enemigo? ¿Es tan importante el expresidente Uribe, o más bien se ha convertido en un obstáculo para el loco proyecto de socialismo del siglo XXI?
Con todo respeto, el señor Maduro parece un Mercachifle de la palabra, mucho habla y poco hace y más bien se dedica es a criticar incluso a quienes ya ni siquiera están en las riendas del poder de Colombia. ¿Cuál será su interés?, hacerse la víctima como es el estilo del chavismo, hacer creer que media humanidad les está organizando un complot. ¿Se le estará pegando también el síndrome de persecución que padecía Chávez, o son los consejos que le dan sus amigos cubanos para levantar una cortina de humo?
Que Uribe lo uno, que Uribe lo otro, al Mercachifle de la palabra está acabándosele el discurso, se ha quedado corto y ya no sabe qué más decir. Está como Juanito en el jardín infantil, profesora Pepito me trató mal y me haló el pelo.
Señor Maduro, el pueblo, su pueblo, el que dice que lo eligió espera más hechos que palabras. Suerte en su gestión. Bueno, si es que Uribe lo deja trabajar.
@g_rodriguezmEl Mercachifle en Venezuela
Mié, 08/05/2013 - 09:02
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, intenta, pero ni porque se esfuerce, parecerse al padre de la revolución del siglo XXI, Hugo Ch
