Los cientos migrantes cubanos varados en Turbo, y el reciente desplazamiento masivo de ciudadanos venezolanos para abastecerse en Cúcuta, debe dejarnos una profunda lección a los colombianos.
No es casualidad que dos de los fenómenos más grandes de migración que se vienen presentando en el país provengan de países socialistas.
Y es que tanto las migraciones de miles de personas que huyen de las tiranías y la guerra de África hacía Europa, como las que ocurren en el continente americano, tienen elementos comunes: la pobreza, la violencia y la opresión.
Es así como el fracaso del sistema socialista en Cuba como en Venezuela ha llevado a sus habitantes a salir de sus fronteras en busca de un mejor futuro.
Tras año y medio de la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, continúa el éxodo de la isla, lo que demuestra que la dictadura castrista sigue sin contemplación. La frase, “prefiero morir en Colombia, que regresar Cuba”, dicha por un cubano varado en Turbo, refleja el drama que significa vivir bajo el sistema de los castro.
Esto en medio de la permisividad del presidente Juan Manuel Santos con los gobiernos de estos dos países, quien calla cómplicemente.
Es contradictorio que mientras Cuba sirve de sede de diálogos para que una supuesta guerrilla socialista pase a hacer política sin armas en Colombia, en la isla siga la violación a los derechos humanos.
Lo menos que podría hacer el presidente Santos por los inmigrantes cubanos ilegales, aprovechando su amistad con Raúl Castro, es pedirle que se comprometa a que no va a haber represarías contra los que quieran volver a su país.
En cuanto a Venezuela, la quiebra de su economía por la caída del precio del petróleo, derrumbó el llamado socialismo del Siglo XXI, lo que ha hecho que ahora, incluso los propios chavistas, vayan a la frontera a buscar alimento ante la escasez que se presenta en su país.
