Los Chavos de Puerto Gaitán

Mié, 28/09/2011 - 00:00
Siempre he pensado que en materia de inasistencia social a menores de edad, Colombia no tiene nada que envidiarle a los países del viejo mundo que padecen hambruna, po

Siempre he pensado que en materia de inasistencia social a menores de edad, Colombia no tiene nada que envidiarle a los países del viejo mundo que padecen hambruna, porque está visto que aquí pasa lo mismo sin que a nadie le importe.

Me sorprendió mucho la publicación que viene en la última edición de la Revista Semana, en la que se denuncia la muerte de niños indígenas por desnutrición en el municipio de Puerto Gaitán, donde actualmente se vive la más rica bonanza petrolera en el país y en el que, según los datos que arroja la publicación, se han firmado contratos para atender la desnutrición infantil en los dos últimos años por más de mil millones de pesos, sin que nadie sepa en que se invirtieron.

Muy cierto es que los indígenas que en estos momentos luchan por mantener sus costumbres ancestrales, no aceptan que se les brinde atención que esté por fuera de sus tradiciones y sus creencias en la fuerza de la naturaleza, por lo que en algunos casos se rehúsan a aceptar la droga que se les ofrece para curar los males del cuerpo. Pero también es cierto que el Estado no los puede abandonar a su suerte y mucho menos dejar que los menores de las tribus fallezcan por desnutrición, y más cuando en repetidas ocasiones se ha dado la alerta por las consecuencias del glifosato en zonas donde se encuentran sembrados cultivos ilícitos, que en algunas ocasiones coinciden con cercanías a resguardos indígenas en los llanos orientales.

Es hora de que se prendan las alarmas ante esta situación que padecen los niños indígenas en una zona donde no tendría porqué existir este problema, puesto que el municipio recibe regalías por petróleo del orden de 120 mil millones de pesos anuales. Por eso no es coherente que haya un solo hospital del nivel básico y los indígenas deban caminar y caminar por largas trochas hasta llegar a este sitio para que se les atienda, cuando la región tiene como ir hacia ellos y atenderlos en sus resguardos, explicándoles las ventajas que tendrían en materia de salud, al permitirles suministrar los medicamentos necesarios.

En la visita que hizo Roberto Gómez Bolaños a Colombia, con motivo de la Feria del Libro en el año 2008, aseguró en su intervención que su personaje del Chavo del Ocho estaba inspirado en miles de niños que padecen hambre a la vista de muchas personas que conviven con ellos en el día a día y muy poco les importa su situación, tan es así que este infante que un día llega a una vecindad en Ciudad de México y decide quedarse a vivir ahí, es ignorado por todos sus vecinos a quienes les consta que no tiene qué comer y actúan como si nada pasara con él.

Por lo visto con los niños indígenas que viven en los resguardos ubicados en cercanías a Puerto Gaitán (Meta), sucede exactamente lo mismo que con el Chavo del Ocho y sus vecinos, se están muriendo hambre, sin que a la población y al Estado que tienen como atenderlos les importe.

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