Maduro gana, pero no aguanta

Lun, 15/04/2013 - 01:06
Una serie de factores asegura la permanencia de Nicolás Maduro en el poder: Maduro es el sucesor ungido por Hugo Chávez, el carismático líder que gobern

Una serie de factores asegura la permanencia de Nicolás Maduro en el poder: Maduro es el sucesor ungido por Hugo Chávez, el carismático líder que gobernó Venezuela durante 14 años y que hizo del populismo y la demagogia infalibles armas de lucha. El cadáver del caudillo bolivariano está caliente, y el fervor de sus obnubilados seguidores es para el candidato oficialista (los muertos nunca pierden). Maduro cuenta, además, con una maquinaria política colosal y con todo el presupuesto de los “petrodólares” disponible para comprar conciencias. Como si lo anterior fuera poco, el aparato estatal en pleno (incluyendo al organismo electoral) favorece de manera descarada y abiertamente contraria a derecho los delirios dictatoriales de Maduro y sus camaradas de pacotilla.

Es prácticamente imposible una derrota para las fuerzas oficialistas, en dichas condiciones de ventaja. Incluso, aunque Capriles resulte vencedor, le van a robar el triunfo en las urnas: no descarto un “chocorazo”. Los chavistas pondrán al servicio de la elección de Maduro todos los métodos ilegales posibles, porque la supervivencia del régimen garantiza los privilegios de una élite que es socialista de labios para afuera. La campaña electoral en Venezuela es un certamen viciado, por la ausencia de contrapesos democráticos.  Ni siquiera la falta de inteligencia y criterio de Maduro podrán inclinar la balanza a favor de una oposición que ha llegado a la gesta electoral -de la mano de Capriles-cohesionada y actuando de forma consecuente. Capriles se  fortaleció como candidato y cada día se vio su evolución y progreso, por cuenta de sus propuestas claras y aterrizadas. Del lado de las toldas rojas, es obvio que el peor candidato que pudo dejar Chávez es Maduro: ha resultado ser un verdadero imbécil, que, además, no tiene gracia de ninguna clase. Les habría ido mejor a los chavistas con Diosdado, que es menos bruto y más político. En todo caso, ni el uno ni el otro cuentan con la inteligencia, la magia y la perversidad que le sobraban a Chávez.  Maduro no la tendrá fácil para gobernar. Sus actuaciones se verán eclipsadas por la sombra de Chávez. Los regímenes caudillistas aguantan poco sin sus líderes fundadores. Maduro no tiene la necesaria conexión mística con el pueblo, para “maquillar” la realidad, tal cual lo hacía Chávez. La desastrosa crisis económica, la inseguridad, la corrupción y el desabastecimiento son graves problemas que Maduro no tendrá como sortear. En los 100 días que lleva como Presidente encargado, Maduro ha evidenciado una incompetencia nunca antes vista.  En el interior de su movimiento político, Maduro no se encontrará precisamente con los tiernos pajaritos que le susurran al oído, sino con hambrientas fieras que aguardarán el momento indicado para devorarlo. Maduro ganará, pero es muy probable que ni siquiera termine el periodo para el cual fue elegido.  Con la elección presidencial en Venezuela, no solo se juega el destino de ese país, sino también el de toda América Latina. Los gobiernos déspotas de la región seguirán teniendo su epicentro en Venezuela, haciendo cada vez más de la democracia, una especie en vía de extinción.  La ñapa I: Ojalá me equivoque y Capriles resulte vencedor, por el bien de toda nuestra América.  La ñapa II: Apoyo total al proceso de paz con las FARC.  La ñapa III: Apoyo total al matrimonio entre parejas del mismo sexo. El reconocimiento de derechos nos hace más civilizados y más democráticos.  abdelaespriella@lawyersenterprise.com
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