Manólogo #33: conciertos, Pink Floyd, The Beatles, Libros

Manólogo #33: conciertos, Pink Floyd, The Beatles, Libros

13 de mayo del 2017

Hace unos años hurgando en los archivos de Caracol Radio hallé una entrevista con el legendario dirigente del fútbol colombiano, Alfonso Senior.  En ella contaba el entonces presidente de Millonarios, cómo se negoció la transferencia de Alfredo Di Estéfano al Real Madrid. En su estilo fresco y desparpajado habló de unas llamadas con el señor Santiago Bernabéu, presidente de los Merengues, para acordar el dinero, unos partidos y cerrado el negocio. Así de simple. Hoy en día las cosas son bien diferentes.

En el caso de los conciertos a uno y otro lado hay un ejército de abogados, encargados de logística y producción que negocian el color de las habitaciones de los hoteles, el tipo de vehículos para transportar a los artistas y hasta la marca de agua, cerveza y del pan para emparedados. En esas condiciones, lo que se le paga al músico por su presentación es lo más fácil de acordar. De ahí en adelante, hasta una coma mal puesta en el contrato puede tumbar el acuerdo. Por eso aunque anuncian que Paul McCartney estará en octubre en Medellín y U2 en Bogotá, falta “detalles”. Seguramente el gran paquete del contrato está negociado y acordado, pero esas minucias es la falta para confirmar el contrato. U2  con su gira Joshua Tree 2017¸ha confirmado fechas desde este fin de semana hasta agosto en Norteamérica y Europa. No hay una sola fecha confirmada para América Latina. Por lo menos hasta hoy 11 de mayo, cuando escribo esto. Con Paul McCartney y su One On One Tour, sucede lo mismo: fechas ya cumplidas en Japón y vienen su segmento norteamericano y europeo a partir de julio hasta octubre. Oficialmente no hay una sola fecha confirmada para Suramérica, solo las que anuncia Wikipedia, que no es un medio oficial. Nuevamente, hasta la noche de este 11 de mayo de 2017, esta es la realidad.

Que se puede anunciar fechas y demás, claro que se puede. Pero solo cuando la página oficial, vocera del artista, confirme fechas, se debe hablar de ellas.

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Todos los días hay efemérides de importancia para los artistas. Pero hay algunas por la trascendencia del hecho y una fecha redonda para cumplir, convierte algunas en noticia. En estos dos meses son varias.

Se ha inaugurado esta semana la exposición “Restos Mortales” de Pink Floyd en la sala V&A de Londres. Ocurre 50 años después del lanzamiento de su primer álbum, “The Piper At The Gates Of Dawn”, presentado en agosto de 1967, que fue elogiado por la crítica y que tuvo gran acogida comercial en Inglaterra. De paso, el único disco con el fundador y líder del grupo,  Syd Barrett, quien poco después se marchó por sus problemas mentales y solo uno de los dos discos con imágenes del grupo en la carátula. Pero el caso es que con esta excusa, se ha montado un soberbio espectáculo a la altura de la experiencia audiovisual de los conciertos de Pink Floyd. El cerdito inflable, versiones gigantes de las obras de arte que son sus carátulas, montajes de sus escenarios, cientos de piezas del grupo y un alucinante recorrido por la sicodelia de mediados de los años sesenta que la crítica se ha desbordado en elogiar. Merecido homenaje a uno de los grandes del rock progresivo, del que vimos una tajadita hace unos ocho años cuando Roger Waters hizo un tremendo concierto en el Parque Simón Bolívar de Bogotá. Por si les interesa el dato y viajan a Inglaterra en estos días, la exposición estará abierta hasta el primero de octubre. Digo yo.

Vienen dos efemérides de medio siglo para The Beatles: el lanzamiento del fundamental álbum “Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band” a comienzos de junio, y en julio la aparición del tema “All You Need Is Love” y todo lo rodeó. Lo que pasa es que también el 6 de julio se cumplen 60 años, sí, SESENTA, de cuando John Lennon y Paul McCartney se conocieron. El tiempo pasa… Volveré sobre estos temas en su momento.

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Ha pasado la Feria del Libro, en su trigésima edición. Deja una gran cantidad de enseñanzas y temas de reflexión.

Yo me confieso fanático del Kindle , esos medios electrónicos para leer. Claro que es mucho más cómodo y fácil. En esa Tablet de unos pocos centímetros tengo alrededor de 300 libros. De otra manera no podría transportarlos. Sin embargo, siempre salgo a comprar libros físicos: eso del olor a libro, el pasar páginas físicamente, tener en la mano las energías del creador de la obra  es algo que no se reemplaza. Según diría cierta publicidad, eso no tiene precio.

Entonces cuando la Cámara Colombiana del Libro anuncia que la recién terminada Feria muestra un incremento del 7% en ventas, respecto del año pasado y el crecimiento en número de asistentes, solo se puede decir:  ¡Excelente noticia! Significa que por lo menos la gente compra libros aun cuando la mayoría de los asistentes deambulan mirando con sus manos vacías. Significa también que ir al recinto ferial se vuelve casi que un suplicio. No hay manera de detenerse, pues el mar de personas arrastra a la gente e ingresar a un stand de alguna editorial puede significar más colas o una enorme incomodidad para mirar libros, y hasta comprar y pagar.

Si bien hay que reconocer que Corferias, construido hace más de 60 años es un lugar diseñado de una manera maravillosa y que sobrevive exitosamente después de tantos años, hay que ir pensando cómo se pueden habilitar más espacios que faciliten el tránsito de las personas y buscar la comodidad de quienes deseen comprar y aprovechar promociones y otros beneficios para el público.

Finalmente, abrir la Feria del Libro a otros eventos complementarios, como charlas, conciertos y eventos es ofrecer alrededor del libro otras actividades que pueden llamar la atención del público, y a fin de cuentas, todo lo que invite a los colombianos a participar en crecer en la cultura debe ser bien visto y aprovechado.

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