Polémica sobre una investigación

Vie, 10/06/2011 - 08:55
No se hicieron esperar los sesudos comentarios sobre la columna anterior en la que publiqué apartes de un trabajo de investigación realizado por quien se autodenomina Ciudadano Afroabiayalense indep
No se hicieron esperar los sesudos comentarios sobre la columna anterior en la que publiqué apartes de un trabajo de investigación realizado por quien se autodenomina Ciudadano Afroabiayalense independentista de la Región Caribe en la República de Colombia, Nicolás Ramón Contreras Hernández, que gentilmente me hizo llegar el negro PereaChalá, consiente de mis desvelos por adentrarnos en las marañas de lo que otros han estudiado, analizado y repasado; pero que no por ello se constituye en la verdad revelada y que precisamente en esta era de las comunicaciones podemos descuartizar en un santiamén, sin interesar donde nos encontramos cada uno de los que el escritor llama criticones. El primero en “ripostar” fue el autor del trabajo. Por razones de espacio no puedo publicar ahora todo lo que me escribe, pero veamos un interesante párrafo: “Todo esto con el fin de sugerirte no banalizar una loable intención como la tuya, con el reduccionismo y la siembra de dudas sobre la calidad o no del trabajo cuando dices que mi investigación, al parecer contó con todo el rigor investigativo. Desconozco tu experiencia en este oficio de investigar para calificar un trabajo de "al parecer", a pesar de la argumentación desplegada en el artículo, algo que no es usual en nuestro país donde la autoridad del billete y de las relaciones políticas, pesan más que el rigor académico: ¿Dirías lo mismo si el trabajo viniera del difunto López Michelsen, Consuelo Araújo o cualquiera de los ilustres cortesanos de la aristocracia valduparense y del Old Parr? Es posible que mi formación de abogado sea el motivo para emplear la expresión: al parecer, pero me sigo sintiendo cómodo con ella y no fue mi intención generar dudas, sino que aún no reposan suficientes elementos de juicio en mi poder para disiparla. Pues, como les prometí que la polémica apenas comienza y que publicaría algunos de los aportes de los lectores, aquí van: Eloy Gutiérrez Anaya, me escribe desde Valledupar: “Ahora bien, al César lo que es del César, y no al Cesar (Departamento) lo que no es de él. (esta frase es mía)  Una cosa no puede desdibujar la otra, no es cierto, y eso es una verdad de a puño, que el Vallenato nació en Valledupar, no es cierto que Escalona sea el máximo representante de este género, tal vez el que más difusión ha tenido  por lo que ya expuse, si buscamos en la historia real, la historia científica, investigativa  y objetiva, no la historia de farándula, ni la historia dependiente, encontramos grandes sorpresas como las que ya se han venido asomando y que han levantado polvareda y herido sentimientos, solo por que alguien está pidiendo que sin desconocer lo que han hecho los precursores del festival se diga toda la verdad y se reconozca de una vez por todas que el Vallenato no nació y murió con Escalona.” Alberto Lacouture nos ilustra: “Pienso que tu artículo explica muy bien lo concerniente al vallenato como expresión particular de la cultura caribe. La variada riqueza cultural de los pueblos no se restringe por la fuerza del poder económico, tal como han intentado hacer con el vallenato y otros ritmos caribeños. Las expresiones musicales que detallas en tu escrito lo demuestran. Siempre he considerado como una usurpación de nuestra cultura caribe lo que han hecho las clases sociales que controlan la vida económica en el Cesar.” Gustavo Zuñiga en los comentarios de elpilon.com dijo: “La verdad es que cuando se creo el festival vallenato, Valledupar no tenía acordeoneros ni cantante de prestigio y no me hablen de Colacho porque todos sabemos de donde era y la antipatía que le tenían los Valduparense, así que como dijo Sócrates todas las verdades son a medias y por eso en el festival dejaron por fuera los ritmos del pasebol, el paseaito y la famosa cumbia de Landero, solo porque sus mejores ejecutantes eran de las sabanas del bolívar grande. Pero hoy no existe conjunto de acordeón que no incluya el bombardino, el clarinete, y los teclados que nacieron con los Corraleros de Majagual, en fin mi concepto particular es que por un egoísmo quisieron marginar talentos de regiones diferentes a la de Padilla y eso es en contra de la grandeza del folclor de nuestra región caribe, la cual sin distingos es la fuente de mayor talento musical en el país. No creo que sea antivallenato es la exposición real de lo sucedido en la historia. A propósito ¿cuál es el juglar acordeonero o cantante nativo del Valledupar?” COLOFON: Lo que si me reservo es el espacio de la próxima columna para entregarles mi opinión sobre el trabajo del juicioso investigador, el cual como dije ya, nosotros que no tenemos que cumplir con formalidades, ni rigores y que somos simples “criticones” tenemos licencia para desmigajarlo. jorgenainruiz@gmail.com
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