Ricardo Puentes, “cerrero” urbista, renuncia “porque al CD se lo tomó la izquierda”

Ricardo Puentes, “cerrero” urbista, renuncia “porque al CD se lo tomó la izquierda”

9 de agosto del 2017

A Ricardo Puentes Melo lo han llamado “propagandista” del uribismo y no pocos problemas ha tenido por defender al expresidente Uribe, atacando sin misericordia a sus contrincantes, a través de su portal “Periodismo sin fronteras”. Al punto de recibir amenazas de muerte, que lo obligaron a irse del país.

¡Quién lo creyera¡ Ahora Puentes renuncia al Centro Democrático porque considera que la izquierda se apoderó del partido de Uribe y él lo ha permitido inexplicablemente. La llegada de Angelino Garzón al uribismo es una de las razones que ofende al polémico periodista.

En la carta de renuncia, firmada en Washington, Puentes asegura que el CD está controlado por esa izquierda que -desde el mismo comienzo- se apoderó hasta del privilegio de darle nombre a ese nuevo partido que aupaba las esperanzas de una mayoría anticomunista que soñaba vanamente con que un partido que incluía viejos terroristas marxistas y socios de Pablo Escobar, podría comandar la escapatoria de un inminente régimen narcosocialista. Lo llamaron “Centro Democrático”, seguramente para hacerle honor al “Centralismo Democrático” de Lenin.

Y prosigue en su argumentación:

-El ala izquierdista del CD, que le puso el nombre al partido y que organizó primeramente los estatutos y luchó luego para controlar los capítulos regionales, y que hoy apoya principalmente la candidatura de Iván Duque, sabe muy bien que el “Centralismo Democrático” es una invención de Lenin para organizar el régimen interno de los partidos revolucionarios, en especial el Partido Comunista, por el cual se rigen ciega y devotamente los psicóticos fanáticos para elevar a categoría mesiánica a los líderes de ese “centralismo democrático” con el propósito de que no haya realmente ninguna oposición al caudillismo, sino la apariencia de consenso ante los ojos no entrenados.

Nadie más experto que la izquierda para saber cómo funciona ese “centralismo democrático”. Nadie más experto que la izquierda para imponer su brutalismo demagógico bajo ese invento leninista , herramienta efectiva para impedir y coartar la libre discusión, para pervertir el concepto de democracia, y para reprimir las voces que son incómodas al buró que controla el partido, dando el nombre de “pluralismo” a lo que en realidad es dogmatismo, autoritarismo y represión.

Así lo entendí cuando comprendí la razón por la cual, a pesar de solicitar ser parte del equipo encargado de redactar los estatutos, hicieron la trampa burda de citar al grupo en un lado y entregarme a mí las coordenadas equivocadas para impedir mi asistencia. Desde el mismo inicio del CD vi que era imperativo dejar claras las posturas ideológicas frente a temas sensibles como la visión económica del Estado, la familia, la posición frente a la penalización de la droga, la adopción gay y el papel de las creencias cristianas y los valores morales en el ideario del nuevo partido. Al contrario, se me dijo que nada de eso debía colocarse en los estatutos, sino solamente mencionar que la ideología estaría basada en “el pensamiento y obra de su fundador, Álvaro Uribe Vélez.” Máxima conveniente para quienes, durante años, han enseñado que usted, Dr Uribe, es el heredero del ideario político del MOIR, continuador del pensamiento de Francisco Mosquera, líder de ese movimiento criminal. ¡Claro! ¡Si lo que han ido tejiendo no es el pensamiento uribista sino, en realidad, la obediencia a la doctrina moirista!

En ese sentido también está la máxima totalitaria e izquierdista de “Yo voto por el que diga Uribe”, corrompiendo los principios que convocaron a los fundadores del nuevo partido que se opondría a las pretensiones totalitarias y tiránicas en Colombia.

Es opinión de muchos que el “ala izquierdista” del CD no tiene nada de comunista, sino que es una “izquierda democrática”. ¡Como si existieran “dos izquierdas”, una democrática y moderada, y otra radical, extremista y totalitaria! Cuando la realidad es que hay una sola izquierda con dos formas de lucha pero con un sólo propósito: La toma del poder.

No pretendo enseñarle, presidente Uribe

Sigue Puentes: -No pretendo enseñarle a usted, presidente Uribe, nada que usted ya conoce muy bien como estudioso serio y profundo de nuestra historia patria y de los fenómenos y movimientos globalizadores que han afectado la política doméstica.

Marx preconizó que el proletariado debería “tomar el cielo por asalto”, y Gramsci transmutó esa orden en una operación acompasada y gradual de control de los movimientos de artistas, la prensa, las asociaciones de periodistas, intelectuales y, por supuesto, de todos los partidos que, en apariencia, fungieran como gobiernistas y -al mismo tiempo- de oposición. Eso no es nuevo. Hace más de 60 años ha sido la directriz del comunismo internacional ya que es la única manera de existir en las democracias de Occidente. Fue orden de Nikita Kruschev en su discurso de 1956 en el XX Congreso del Partido Comunista soviético.

Alguna vez, los cabecillas de la “izquierda democrática” del Centro Democrático me dijeron -a guisa de disculpa del marxismo- que: “Es que ni las FARC, ni Castro, ni Chávez han entendido verdaderamente a Marx”, cuando la verdad es que sí, lo entendieron perfectamente.

Y la “izquierda democrática” enquistada en el Centro Democrático también lo ha entendido perfectamente, presidente Uribe. Se apoderaron del partido y han expiado de sus filas a los anticomunistas al mismo tiempo que adoctrinaron las bases para inculcarles la idea falsa de que un partido bueno es un partido caudillista sujeto a los caprichos volátiles de un pequeño buró en la élite que -dicen- tienen discursos de centro izquierda en un sentido social pero de “centro-centro” en lo económico. Lanzan la perorata del cuento del CD como un partido de centro cuando -como vimos- es la vieja técnica leninista del “centralismo democrático” para el control del movimiento.

Meses y meses de reflexión me han llevado, presidente Uribe, a entender que el Centro Democrático es un partido leninista en su estructura de poder y concentración de las decisiones, y gramsciano en sus acciones. El ala izquierdista del Centro Democrático llevó al partido a caer en la dinámica de lo que todos los partidos de izquierda han hecho durante décadas. Mientras el pequeño anillo en la cima califica a quienes alertamos sobre la estrategia gramsciana, como paranoicos, mentirosos, fascistas, mano negra, escoria, traidores, etc., ellos han ido preparando cada decisión del Centro Democrático, como bancada legislativa y como conductor de opinión de “oposición”, para llevarnos al mismo sitio donde Lula llevó a Brasil.

La única explicación para los ‘inexplicables’ movimientos del Centro Democrático, es iluminándolos a la luz de estas reflexiones, que la minúscula “izquierda democrática” que controla el partido, lo encauzó por el sendero de las directrices de Gramsci que el MOIR ha implementado con su inacción, presidente Uribe.

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