Dame Gruev

Dame Gruev

19 de enero del 2011

El pueblo macedonio estaría muy cerca de lograr la independencia que tanto ha buscado, de no ser por la oposición de Grecia y unos cuantos países de Europa, que no se la reconocen. Sin embargo, el inicio de ese lento y costoso proceso se remonta a las postrimerías del siglo XIX, y en especial al movimiento revolucionario IMRO, y en especial a su más audaz partícipe, Dame Gruev.

En ese entonces, Macedonia hacía parte del Imperio Otomano y estaba ocupada por una población considerable de turcos, civiles y militares. Junto a ellos también vivía una comunidad considerable de búlgaros, los cuales, en su propio país, habían logrado obtener la independencia en 1878, tras un acuerdo que inicialmente les concedía también Macedonia y Tracia. Sin embargo, temiendo una influencia rusa demasiado grande en Europa, Bismarck y Disraeli se arrepintieron y le entregaron esas dos regiones al Imperio Otomano. De ese modo, los macedonios, aunque no tenían muy claro qué querían hacer con su país, sí sabían que preferían sumarse a la independencia búlgara que les acababa de ser quitada de la boca, a permanecer bajo el sometimiento de los turcos.

A esa causa se entregó el secreto movimiento revolucionario IMRO, cobrando impuestos revolucionarios disfrazados de donaciones a la Iglesia, comprando armas en Bulgaria y organizando a los habitantes para el levantamiento. Al centro de este operativo estaba Dame Gruev, historiador macedonio que se camuflaba bajo su cargo de profesor escolar de búlgaro y que desarrolló los métodos de encriptación, comunicación clandestina y transporte de armas más eficientes de la época. Pero unos meses antes del día señalado, la policía turca atrapó a Gruev y a sus secuaces y los condenó al destierro en las temibles cárceles de Anatolia. Entonces la rebelión hubo de posponerse más de dos años, hasta que los favores de los simpatizantes búlgaros lograron sacarlos de la cárcel, y el levantamiento, contra todas las predicciones, se dio tan sólo unos meses después de haber regresado Gruev.

El primer combate fue exitoso, y los macedonios pudieron ver al ejército turco abandonar sus pueblos natales. El IMRO organizó un comité provisional de gobierno con el adorado Gruev a la cabeza, y se iniciaron las charlas con Bulgaria para hacer oficial la anexión. Pero los otomanos regresaron, esta vez armados de 600.000 hombres, y en 1903 frustraron toda posibilidad de victoria macedonia. Gruev murió asesinado combatiendo a los turcos en la frontera, al igual que todo el comité del IMRO, del que quedó solamente el recuerdo.

Sin embargo, el episodio sentó las bases para que, en 1912, durante la Primera Guerra Balcánica los macedonios aprovecharan la oportunidad y se unieran a Serbia, y posteriormente a Yugoslavia, iniciando de ese modo el tortuoso camino hacia la independencia del que ya, aunque no todo está resuelto, se vislumbra cercano el final.