La motocicleta que se inventó en un cabaret

La motocicleta que se inventó en un cabaret

17 de junio del 2013

El cabaret se llamaba Bijou, un teatro de Milwaukee que presentaba exhibiciones nocturnas de cantantes y actos para público adulto desde 1894, años en que la prostitución callejera se reemplazó por la novedad de los burdeles. El espectáculo de aquella noche de otoño de 1901 estaba a cargo de Anna Gelt, una bailarina sensual que poseía un carisma innato, cantaba y contaba chistes, usaba exquisitos vestidos, además de usar joyas y aplicarse perfumes para la distinguida clientela. Su número de aquella noche fue inesperado: descendió del techo del escenario montada en una bicicleta niquelada con motor de gasolina.

Esa noche dos jóvenes que estaban terminando la preparatoria se colaron en el Bijou: William S. Harley y Arthur Davidson. El primero, de origen inglés, alto, ancho de hombros, con el cuello grueso y ojos grises que delataban su pasado familiar. El otro, delgado, con la frente larga y pálida. Desde hacía unos años dedicaban sus tardes a trabajar y experimentar con motores gastados, latas viejas y reusadas, aceites y mil artilugios con los cuales poner a funcionar el motor de una bicicleta.

Aquella noche en el Bijou, cuando el alcalde y algunos dueños de tierras y caballerizas disfrutaban de Anna Gelt, Harley y Davidson encontraron la respuesta a su búsqueda: un motor de gasolina niquelado.

Así, en 1901, nacía la historia de Harley Davidson. Que en el 2012 presentó ingresos de 5.600 millones de dólares, cuenta con más de seis mil empleados. Según la revista Forbes, Keith Wandell, su presidente, “asegura que las utilidades están alrededor de los 607.930 millones de dólares”. Cifras astronómicas que develan que más que un producto, las motos Harley-Davidson  representa el sueño americano: una buena idea y algo de recursos son suficientes para alcanzar el éxito.

Harley Davidson, Kienyke

En la década de los veinte ya se habían convertido en la mayor constructora de motocicletas a nivel mundial, estando presentes en 67 países distintos.

Pero no fueron solamente Davidson y Harley quienes están en la historia de H-D. En la biografía de Johnny Leyla, ‘Leyenda viva: la historia de Harley-Davidson’, se cuenta que “un dibujante industrial de origen alemán, Emil Kruger, que había conocido las primeras motocicletas construidas en Europa, trabajaba en la Barth Manufacturing Company de Milwaukee, donde Harley trabajaba como dibujante, y Davidson como modelista”. Combinando los conocimientos del alemán con la experiencia que Harley había adquirido en la fabricación de bicicletas y la perspicacia de Davidson, pasaron fines de semana en vela investigando y experimentando en el sótano de un taller.

Pese a que sus medios financieros eran limitados y sus herramientas rudimentarias, su proyecto avanzaba a buen ritmo, con la salvedad de carecer de las competencias mecánicas suficientes. Agrega Leyla: “pero resultó que el hermano de Arthur Davidson, Walter, que tenía experiencia en el asunto de la mecánica, debía viajar de Chicago a Milwaukee para asistir a la boda de un amigo de negocios”. En ese momento, Bill Harley y su amigo Arthur le propusieron que condujera el nuevo invento en el que estaban trabajando.

Pero omitieron un detalle a Walter: antes de dar una vuelta a la moto que fabricaban debía colaborar en su fabricación y perfeccionamiento.

Walter vio la máquina, aún sin montar. Le vio futuro. Y como era un buen mecánico no fueron graves las deficiencias mecánicas del proyecto de su cuñado.

Poco después, William Davidson se asoció al proyecto, para lo cual abandonó un empleo de responsabilidad de la compañía ferrocarril de Milwaukee, para la que trabajaba en calidad de contramaestre y utilero. “Con su experiencia profesional, consagró su tiempo a la realización del proyecto que compartía con sus hermanos y Bill Harley. Todos los problemas con los que tenían que enfrentarse fueron superados gracias a la ayuda del dibujante y delineante alemán”, explica Leyla.

Por otro lado, un amigo les permitió usar su taller, equipado con un torno, a fin de que pudieran terminar la construcción de la primera Harley-Davidson. Las piezas sueltas debían ser fabricadas a partir de materiales ya existentes, y el ingenio aprendido de tanto curiosear fue su tabla de salvación. Por ejemplo, el carburador construido  a partir de una lata de conserva de tomates.

El taller de su amigo no tenía espacio suficiente para fabricar sus máquinas, de modo que con la ayuda del padre de los Davidson, ebanista de profesión, construyeron un taller de quince metros 2 al fondo del jardín de la familia Davidson. En el mismo instante en que pintaron en la puerta “Harley-Davidson Motor Co.”.

Harley Davidson

Hollywood asoció a Harley Davidson con un estereotipo negativo de conductor, debido a que en sus películas se les presentaba como maleantes y violentos.

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