Los crimenes del padre Borgia

Los crimenes del padre Borgia

15 de junio del 2013

Los nombres de Rodrigo Borgia, de sus hijos Cesar, Lucrecia y Juan nos llegan con el rótulo de corrupción e inmoralidad. Un centenar de libros, series de televisión, telenovelas y producciones especiales no han escapado al magnetismo de la leyenda negra que se ha tejido sobre la familia Borgia. En estos días de Semana Mayor, una entrega sobre tres de sus miembros.

Rodrigo Borgia

Su habilidad política lo llevó, en alianza con la Corona Española a hacerse con el dinero y bienes de los judíos expulsados de la península que terminaron refugiándose en la ciudad. Se dice, incluso, que el príncipe Diem, hermano del sultán de Constantinopla recibió la protección de El Vaticano a cambio de pagar 40 mil ducados anuales. Sin embargo, falleció en extrañas circunstancias debido a que su hermano pagó al papado diez veces más dinero que Diem por su muerte, además de correr con los gastos funerarios.

Su amante más conocida fue Vannozza Cattanei, madre de sus cuatro hijos, a quien Alejandro VI sustituyó por Giulia Farnese. Que corrió con la misma suerte.

Rodrigo Borgia, Kienyke

César Borgia

Cesar Borgia encarnó el arte de acomodarse a la realidad, en vez de pretender ajustar la realidad a los deseos. Tercer hijo natural del papa Alejandro VI, en él se conjugaron la valentía y la generosidad junto a la perfidia y el asesinato. Es recordado por haber servido de modelo a Maquiavelo para su príncipe ideal, ese que estuviese alejado de la ética y la moral, y pensase la política como un juego. Su padre lo nombró arzobispo de Valencia en 1492 y una años más tarde cardenal. Se dice que ambicionaba los títulos y riquezas de su hermano Luis, y que movido por los celos (pues uno y otro era amantes de Lucrecia, su hermana), en 1497 le hizo asesinar al final de una cena y ordenó que el cadáver fuese arrojado al río Tíber. Pero su ingenio no se limitó a deshacerse de sus rivales personales y políticos, sino que se aseguró el poder económico al casarse con Carlota, hija de la reina de Navarra, y a inicios de 1505, el rey de Francia Luis XII lo benefició con una pensión de 20.000 ducados, además de otorgarle el título de duque de Valentinois, por el cual sería conocido, desde entonces, como el Valentino.

Para Mario Puzo, “Cesar Borgia era un capitán, que cuando no estaba en guerra se transformaba en un príncipe totalmente entregado al lujo y lo fastuoso, de tal manera que tenía un gran sentido estético para las puestas en escena”. Aunque su atractivo disminuyó con un rebrote de sífilis en 1508, del que le quedaron bastantes cicatrices en el rostro. Acomplejado, comenzó a usar máscaras y a vestir de negro. Su muerte se produjo el 12 de julio del año 1507, a la temprana edad de 31 años a manos de un tal soldado Garcés.

César Borgia, Kienyke

Lucrecia Borgia

La imagen más recordada de Lucrecia Borgia es el retrato que le hizo Bartolomeo Veneto, en el que aparece con el cabello rojizo ondulado sobre el rostro y con el torso desnudo. El prototipo de la sensualidad y exuberancia femeninas propias del Renacimiento. Y no en vano su nombre está ligado a la sensualidad y sexualidad, llegando a llamársele coloquialmente como la “Prostituta del Papa”, que no era que su padre Alejandro VI, quien en el Trono de Roma ambicionaba consolidar el poder del Vaticano, por lo que decidió recurrir a una fórmula muy utilizada en la época: un matrimonio por conveniencia. El elegido fue Giovanni Sforza, quien pertenecía a una familia dominante de Milano. Más que la diferencia de edad, ella con 14 y él de 22, la influencia de Giulia Farnese (con quien Lucrecia conoció la vida nocturna romana) y la relación cada vez más intima con su hermano Cesar, terminaron por dar al traste con el casamiento. Ante lo cual, y prevenido por las amenazas que se cernían sobre la familia Borgia, Alejandro VI obligó a Sforza a declararse impotente, por lo que su boda con Lucrecia quedó anulada

En 1498 contrajo nuevas nupcias, esta vez con Alfonso de Aragón, hijo del rey de Nápoles. La relación no dura mucho tiempo. Según Mario Puzo “en un arrebato de celos, César estranguló a Alfonso en su cama”. Fruto del matrimonio con Alfonso nació su hijo que creció con la familia de su padre y quien moriría en 1512, hecho que afectó profundamente a Lucrecia. Ante lo cual se recluyó en un convento durante varios años.

Murió a los 39 años, mientras daba a luz a su octavo hijo.

Lea también

El final de Hitler contado por su esposa

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO