Muddy Waters

Muddy Waters

4 de abril del 2011

McKinley Morganfield nació en Issaquena County, en el estado de Mississippi, en el Delta del río, en el que veinte años atrás había nacido el delta blues, la primera generación de blueseros que grabaron discos haciéndose conocer en todo el país. A McKinley le gustaba jugar entre el barro de las riveras del Delta, y no había día en que no llegara de bañado de pies a cabeza en barro, por lo que su madre empezó a llamarlo Muddy. El apellido se lo cambió, de Morganfield a Waters, mucho después, a los diecisiete años, cuando dio sus primeras presentaciones en los bares locales. Muddy Waters, aguas lodosas, habría de ser el nombre con el que pasaría a la historia, reminiscente de su infancia pero también característico de su forma particular de tocar el blues, como un río lodoso.

Cuando Muddy Waters empezó a tocar guitarra en Mississippi, los grandes del Delta Blues ya tocaban por todo Estados Unidos, y algunos de ellos ya habían hecho tímidas y esporádicas grabaciones. Waters los escuchó a todos, al legendario Leadbelly, al aún más legendario Mississippi Fred McDowell, maestro de la técnica del slide guitar, que Waters supo emular a la perfección. También escuchó al tímido Skip James y a la extrovertida Ma Rainey, y al alcohólico Robert Johnson. Pero esa generación de blueseros ya estaba de algún modo cerrada, y Waters se tardó en entender que su única posibilidad de aportar algo nuevo era tomando un camino distinto, partiendo de los maestros del Delta pero apuntando hacia otro lado.

Por eso, cuando en 1940, cuando tuvo dinero suficiente para irse, Muddy Waters se mudó a Chicago, donde ya el swing había conquistado la escena musical, pero donde también el blues vivía un inesperado resurgimiento. Allí hizo tímidas presentaciones en pequeños bares, con músicos con los que no se entendió demasiado bien, porque no sabían seguir sus improvisaciones a propósito desafinadas y fuera de tiempo, detalles en los que se basaba su estilo particular. Entonces regresó a Mississippi, un poco frustrado, y abrió un bar con rockola, en el que también se apostaba, se bebía y se tocaba blues.

Un día, sin embargo, llegó a buscarlo un representante de la Biblioteca del Congreso de Washington, encargado de viajar por los Estados Unidos grabando artistas folclóricos de blues, góspel y spirituals para hacer una colección. El hombre había oído a Muddy en un bar en Chicago, y había quedado completamente asombrado. Entonces lo grabó tocando, y cuando Muddy se escuchó por primera vez en un disco, como había escuchado tanto tiempo a sus maestros, supo que tenía que intentarlo nuevamente. Así es que Waters regresó a Chicago, e hizo otro intento, esta vez un poco menos tímido, de emprender una carrera musical.

La timidez de Muddy en el escenario, sin embargo, no correspondía a su personalidad habitual, y en efecto habría de acabársele una vez empezara a grabar con las disqueras importantes y a dar giras por el país, y por el mundo. De hecho, tras su segunda partida hacia Chicago, Muddy dejaba en Mississippi más de una –más de cuatro, en realidad- señoras Waters, con sus respectivos retoños. Durante los siguientes treinta años sus hijos irían apareciendo en sus conciertos, en sus casas, en sus sesiones de grabaciones, y Muddy, ya rico y despreocupado, iría recibiéndolos a todos en su casa, más como un amigo que como un padre. Dos de ellos se volvieron blueseros medianamente importantes, y todos quedaron ricos tras su muerte.

Pero para todo eso aún faltaba que Muddy Waters, por segunda vez en Chicago, lograra armar su carrera. Cansado de buscar músicos con los cuales poder tocar a su manera, Muddy se dedicó a componer temas originales, que empezó a grabar para diversas disqueras con músicos contratados. Las versiones no lo satisfacían, pero las regalías sí. Sus temas empezaron a sonar en la radio, en los bares, en las versiones en vivo de otros músicos y otras bandas. Eventualmente, Muddy logró firmar un contrato largo con una disquera, e irse de gira por los Estados Unidos, ya conocido como el padre del blues moderno, salido de Chicago. Para esas giras contrató músicos de su natal Mississippi, que sí sabían acompañarlo a la manera del Delta, y dejó detrás a los músicos de estudio y por eso las grabaciones de sus presentaciones en vivo superan en todo sentido a sus grabaciones de estudio. En ellas Muddy logró encontrar ese camino que desde joven había apenas intuido, un camino que le permitiera conservar el espíritu del Delta blues dándole una nueva dimensión, y esa nueva dimensión fue la guitarra eléctrica. “Delta blues con guitarra eléctrica” es la manera más sucinta y precisa en que se puede describir su música, y es también la razón de su éxito internacional: Muddy tocaba la música de los abuelos con el sonido de los jóvenes, y por eso los más grandes guitarristas del rock y del folk no tardaron en emularlo. Los temas más famosos de Muddy Waters, Hoochie Coochie man, I’m a man, Rollin’ and Tumblin’, I’m ready y Rolling Stone, han sido tocados por Bob Dylan, por Eric Clapton, por Jimi Hendrix, por Johnny Winter, por Led Zeppelin y por The Rolling Stones, entre tantos otros rockeros que son de algún modo hijos del blues del Mississippi.

Leadbelly, Skip James, Robert Johnson y demás, se inventaron el blues. Clapton, Dylan y Johnny Winter lo inmortalizaron. Muddy Waters fue el puente entre los dos.

Versiones de Rollin and Tumblin:

Muddy Waters:

Cindy Lauper:

Eric Clapton:

Johnny Winter:

Bob Dylan