Laura Weinstein: una vida de activista antes que trans

Publicado por: erika.diaz el Dom, 03/01/2021 - 09:32
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Laura Weinstein dedicó su vida a la lucha por los derechos de las personas trans. Esta es la historia de la activista que falleció.
Laura Weinstein: una vida de activista antes que trans

Laura Weinstein nació en Bogotá en el seno de una familia judía, culto que nunca abandonó. Pasó su niñez y adolescencia con la sospecha de que algo no encajaba en sí misma. 

Un día, desde el carro familiar vio a un grupo de mujeres altas con ropas diminutas. Cuando le preguntó a su papá quiénes eran ellas, él respondió que eran unos travestis. Como ella no entendió la palabra, le pidió a su hermano que le explicara. “Son maricas, hombres vestidos de mujeres”. 

Por primera vez en la vida, Laura sintió que había un grupo de personas con las que podía encajar y decidió ganarse su amistad. No fue fácil al principio, porque ellas la rechazaban al ver en ella un varón que no había transicionado. El paso del tiempo le ayudó a demostrarles que era una persona de confianza y se ganó su amistad.

En su rol de confidente conoció las historias de discriminación y violencia que sufrían sus nuevas amigas en diversos aspectos de la vida. Lo más doloroso: muchas de esas agresiones venían de la fuerza pública, aquella que juró ante la bandera que defendería el bienestar de la totalidad de la ciudadanía, sin importar los rasgos de su identidad. Su juramento se rompía con los golpes que les daban, con el decomiso de sus pelucas, con los vasos de agua en la cara.

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Decidió que algo debía hacer para que esas injusticias pararan, incluso antes de reconocerse a ella misma como una persona trans. Sus pequeñas acciones la llevaron en 2009 a la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a personas Trans (GAAT), de la que se convirtió en directora ‘suplente’ en 2010, mientras conseguían un reemplazo para la coordinadora recién ida. Como ese reemplazo nunca llegó, fue la directora ejecutiva desde entonces hasta el día de su muerte.

Sin proponérselo, esta historiadora con estudios en trabajo social se convirtió en una de las figuras más importantes de la lucha trans de Colombia. De manera específica, dedicó su lucha a proteger a las poblaciones trans de las agresiones sin que ellas se vieran forzadas a responder de forma violenta.

Esa meta se la propuso desde una ocasión en la que invitó a varias personas trans a un museo, les pidieron pasar por el detector de metales y tuvieron que revelar que en sus carteras y bolsillos portaban armas blancas, porque las agresiones contra ellos estaban a la orden del día y el Estado no les inspira confianza, obviamente.

Desde GAAT también trabajó para que los niños con identidades trans y sus familias encontraran apoyo durante la transición, en una etapa de la vida que es difícil por la exposición más pura a demostraciones de discriminación. Esta lucha le trajo grandes satisfacciones.

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Sus luchas llegaron al punto de invitar a la Comisión Nacional Electoral para que eduque a los jurados de votación en identidades trans, puesto que esta población desiste de votar para que no la agredan durante los comicios. 

Un mes después de extender esta invitación, una complicación respiratoria se lleva a una de las activistas trans más relevantes de este país. La comunidad LGBT la llora copiosamente.