A mis asuntos

Publicado por: maria.vargas el Lun, 20/09/2021 - 11:11
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Por: Carlos Salas.

“Y sin calor de nadie y sin consuelo
Voy de mi corazón a mis asuntos”
Miguel Hernández (“Elegía”)
 

Pasamos de las cosas del corazón a los asuntos casi sin percatarnos. El lamento de Miguel Hernández, por la partida temprana de su amigo Ramón Sijé, Serrat lo convirtió en una conmovedora canción. De repente me llegó a la memoria el verso que encabeza esta nota, como me ocurre de vez en cuando y me veo diciendo : “Voy de mi corazón a mis asuntos…”. 

Esta vez ocurrió cuando quise disculparme por no haber escrito la semana pasada mi artículo para KienyKe porque tenía que encargarme de “mis asuntos” y, en particular, de los relacionados con la exposición del “Calco de La Bachué de Rozo” en Londres. La semana pasada estuve diagramando el libro que acompañará esa muestra, empacando las obras y consiguiendo fondos para transporte, impresión y logística. Se están imprimiendo por separadas la versión en español y la de inglés como también Sincretismo, cuaderno coleccionable con fotografías de las Venus Valdivias sobre quince de las obras que hacen parte de la muestra, impresas sobre papel reciclado y numerados del 1 al 500.

“Voy de mi corazón a mis asuntos”, no hay escapatoria. Cuando los asuntos apremian el corazón se somete. Son cosas del corazón las de los sentimientos, también las de las intuiciones, los sueños y las ilusiones. Los domingos me son días propicios para pintar y el de ayer lo pasé en su mayor parte pintando. En esos momentos los pensamientos van apareciendo de una manera distinta a como ocurre cuando me ocupo de “mis asuntos”. Son más libres, más cercanos a los sueños y al inconsciente que a la razón. Y más creativos. Pero los asuntos apremian, no dejan espacio, consumen el tiempo como las llamas a los troncos en una fogata. 

De repente nos vemos obligados a poner los pies en tierra dejando interrumpidos los pensamientos para reemplazarlos por razonamientos. Pero hay algo de la magia del divagar que persiste en el aire. Entretejer ilusiones se convierte en la red que nos permite introducirnos al laberinto que está en lo profundo de la existencia, al que se penetra rompiendo la fina tela de lo superficial. Quisiera ver desde ahí lo que significa mi posición ante la vida y, en esto, “mis asuntos” pasan a los campos de lo religioso y lo político, pero también de lo artístico; de lo íntimo a lo público y de lo público a lo íntimo de la misma manera como se pasa del corazón a los asuntos y viceversa. 

P.S.: 1. He leído reproches a Óscar Iván Zuluaga por haber estado ocupado en sus asuntos y no metido en la arena política durante estos últimos años. Qué equivocados están quienes consideran que un político es un político y nada más que un político dedicado a la politiquería. 

2. Considero que es una suerte para el país que nuestro más prestigioso aspirante a la presidencia no se haya desgastado en “discusiones bizantinas”, como acostumbrábamos decir en el colegio, cuando la oposición ha estado encabezada por siniestros personajes, acostumbrados a obtener lo que buscan de cualquier manera, y ejecutada de manera violenta y vulgar por sus seguidores.

3. Los años nefastos de Santos fueron propicios para ejercer la oposición; los de Duque lo han sido para la reflexión.

4. Un buen síntoma es la carta de apoyo que recibió Óscar Iván Zuluaga de treinta y tres congresistas de su partido. El Centro Democrático se caracteriza por esos gestos y es lo que lo convierte en el fenómeno político del siglo XXI.

5. Ojalá los precandidatos del Centro Democrático sigan el ejemplo de los treinta y tres congresistas y tengamos desde ya a Zuluaga como nuestro candidato sin desgastes inútiles ni encuestas ridículas.

6. No faltará quien piense que mejor me meta en “mis asuntos”.