Bogotá y sus 13 mil muertos

Publicado por: maria.vargas el Mié, 27/01/2021 - 08:15
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Por: Robinson Castillo.
Robinson Castillo

La pandemia aplastó al Secretario de Salud de Bogotá, con un nombre tan común que nadie recuerda: Alejandro Gómez. Esto demuestra que es un hombre invisible. La reacción es su mecanismo de aparición pública.

La comunicación eficaz de la crisis por parte de este funcionario es nula. Lo borra del mapa su jefa, la alcaldesa Claudia López. El Secretario nunca ha podido posicionarse frente a la gestión de la pandemia. Se acerca mucho a los días grises que casi siempre predominan en Bogotá.

Las cifras del Covid en Bogotá son más que certeras. Más de 13 mil fallecidos que acerca a la capital al 25% de los decesos de todo el país. Además, bordea los 600 mil contagiados, casi el 30% del total nacional.

Lo peor de todo es que el Secretario de Salud, no registra signos de mejoría. Su ineficiencia es manifiesta y prolongada. Requiere de una vacuna que le proporcione inmunización contra la mala gestión. Y es urgente que se inyecte.

No fue capaz de anticipar la nueva ola del coronavirus. El sistema de salud de la capital frente a la ocupación de camas UCIs casi colapsa. Y lo único que se le ocurrió fue salir a desmentir a la Personería. Politizó la crisis y la crisis lo politizó a él. No sobreestimó el riesgo de relajar medidas en diciembre, sino que subestimó al Covid.

Y como si fuera poco, le tocó aceptar su error de prometer 4 mil camas UCIs, a sabiendas que no tenía la capacidad para cumplir con semejante hazaña. A este médico se le olvidó hacer buenos diagnósticos y formular los medicamentos acertados para las dolencias de Bogotá. Ojalá nunca se le ocurra automedicarse. Su discurso es poco científico.

De acuerdo con el Concejal de Bogotá Humberto Amín, el Secretario de Salud solo ha mostrado resultados de mediano impacto; además no se comprarán más ventiladores lo cual implica otro riesgo. El cabildante recordó también el descalabro del hospital de Corferias, que duró 4 meses y atendió 515 pacientes.

La gestión es fatídica, porque se traduce en más de 13 mil fallecidos en Bogotá y lo que aún falta. El Secretario de Salud se contagió de inoperancia y resultó positivo para equivocarse. Y con poco oxígeno de liderazgo.

Así mismo, se matriculó con la tesis de la cepa británica en la capital colombiana, que hasta el momento no se ha comprobado científicamente. Es decir, un pronunciamiento basado en la sospecha. Actuó por intuición.

No existe una gran campaña que enfatice en la responsabilidad de los jóvenes, que busque cambiar una conducta que pone en riesgo al resto de la sociedad. No hay enfoque pedagógico y explicativo. No se confía en la ciencia para orientar a la gente. Se piensa más en la supervivencia política y se estimula el ruido en el diálogo con la autoridad nacional de salud.

Señor Secretario, los números son tozudos y no admiten justificación. Usted nunca tuvo control de la pandemia, fue la pandemia quien lo controló. Lo único que se le aplaude es no haberse ido de vacaciones.

LA PREGUNTA INCÓMODA

¿Los promotores de las revocatorias de alcaldes sólo buscan rentabilidad política?