¡Corre pelota, corre!

En tiempos del tik- tok, el resonante retorno del tac- tac, versión moderna del toque- toque, que en el pasado tantas alegrías trajo. 

A la antigua, con la pelota en los pies, ejecutando los movimientos de manera correcta, en velocidad, como demostración clara de que el talento no es secundario. 

Una fiesta, por rendimiento asociado, por brillantez en el juego, asumiendo riesgos, con el control del espacio abierto y reducido. 

En reemplazo del fútbol que elimina la construcción. Que ataca con el parabrisas empañado. Vacío y confuso.

Esta vez no fue solo un partido. Ni los puntos. Fue la reconciliación con el buen juego. Con goles, asistencias, desbordes, remates y especial puntería.

Con chispa en el proceso creativo. 
Llegué a pensar en la obsolescencia de mis ideas y la cantaleta de mis deseos. En la necesidad de adaptarme a ese nuevo futbol, que elimina la estética.

El de pico, pala y rastrillo, musculoso, cuenta kilómetros, bajo el disfraz del pragmatismo, con el resultado como único objetivo. El que predican quienes atacan los fallos defensivos sin privilegiar el éxtasis del ataque. 

No estaba equivocado.

Colombia tiene otro fútbol. Y valió la pena verlo, especialmente en el primer tiempo. Con dos laterales ofensivos, Yairo Moreno y Cuadrado, para aclarar el camino, desde la pelota, tocando con maestría, bien asistidos. 

Con Borré y Quintero, sus contactos y sus pases exquisitos; con Borja y sus movimientos destructores detrás de los defensas… Y Díaz, incontenible. 

Esa es Colombia, capacitada para rivalizar con cualquiera y en cualquier lugar, cuando la osadía reemplaza los miedos. 

Por eso los abrazos de gol, como los llamó Johan Cruyff, una leyenda, un histórico, que predicó siempre el buen futbol como vía innegociable hacia la victoria.

Pero difícil será repetirlo. El temor a perder, atenaza. Volveremos a las criticadas formas del futbol defensivo, especialmente frente a los próximos rivales, Uruguay, Brasil y Ecuador, acostumbrados, como Argentina, a imponerse desde sus habilidades. 

Quedó demostrado cuando era menester administrar los desfallecimientos. Cuando la intensidad con la pelota sucumbió ante el cansancio que se robó el encanto. 

El toque-toque es un aroma, es un estilo, es nuestro fútbol.

Más KienyKe
La historia de Alejandro Turbay, el colombiano que renunció a su trabajo en 2015 y viajó por 64 países, construyendo una vida nómada y sostenible alrededor del mundo.
Cumplimiento de pena, renuncias judiciales y beneficios por estudio explican por qué un juez ordenó la libertad condicional de Carlos Mattos.
En menos de cuatro meses de 2026 ya se superan 60 casos, más de la mitad de todo 2025. Medellín concentra buena parte de los controles.
Carlos Vives anunció 'Yo sigo buscando el mar', una colaboración con Juan Luis Guerra, inspirada en 'Cien años de soledad'.