El pensamiento estratégico, visión de largo plazo

Publicado por: maria.vargas el Jue, 20/01/2022 - 09:05
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Creado Por
Luis Betancur Correa
"Hace varios años, Sam Walton, fundador de Wal-Mart, abrió un programa de capacitación para sus trabajadores".

Hace varios años, Sam Walton, fundador de Wal-Mart, abrió un programa de capacitación para sus trabajadores. Cuando esperaban una conferencia sobre ventas y atención, comenzó diciendo:

′′ Soy el hombre que va a un restaurante, se sienta en la mesa y espera pacientemente, mientras el mesero lo hace todo, menos anotar mi pedido.

Soy el hombre que va a una tienda y espera callado mientras los vendedores terminan sus conversaciones privadas. Soy el hombre que entra en una gasolinera y nunca usa la bocina, pero espera pacientemente que el empleado termine la lectura de su periódico.

Soy el hombre que explica su desesperada urgencia por una pieza, pero no reclama que la recibe después de tres semanas de espera. Soy el hombre que, cuando entra en un establecimiento comercial, parece estar pidiendo un favor, suplicando una sonrisa o esperando ser notado.

Debes estar pensando que soy una persona quieta, paciente, del tipo que nunca crea problemas... Te equivocas. Sabes quién soy? Soy el cliente que nunca volverá!

Dijo, me divierto viendo millones gastados cada año en anuncios, para llevarme de nuevo a su empresa. Siendo que cuando fui allí por primera vez, todo lo que debieron haber hecho era solo una pequeña bondad, simple y barata: tratarme con un poco más de cortesía. 

Solo hay un jefe: el CLIENTE. Y él puede despedir a todas las personas de la empresa, desde el presidente hasta el conserje, simplemente llevando su dinero para gastar en otro lugar”.

Por esto es importante que empresas y gobierno desarrollen un pensamiento estratégico en las personas con miras hacia el futuro y objetivos concretos; que cuenten con la capacidad de anticiparse a algunas situaciones  y a partir de ahí definan la estrategia y un plan de acción a corto, mediano y largo plazo que sea sostenible, rentable y adaptable para satisfacer las necesidades cambiantes de los clientes.

El pensamiento estratégico es una habilidad clave, que genera nuevas perspectivas hacia el logro efectivo de resultados, que a través de  creatividad y métodos para la competitividad en un mercado tan cambiante, esta forma de pensamiento posibilita la acertada toma de decisiones, valorando las ganancias tempranas y permitiendo hacer ajustes durante todo el proceso.

El pensamiento estratégico, permite observar la “pantalla completa” y tener una perspectiva macro a la hora de establecer objetivos, utilizando datos históricos y actuales, para estructurar acciones, asignar prioridades y con base en la experiencia, anticiparse para enfrentar potenciales problemas, proyectando resultados positivos, con altos niveles de productividad y rentabilidad.

Una empresa en crecimiento sabe dónde podrá estar en 10 o 20 años. Aunque parezca una locura pensar en el largo plazo, en este momento, es crucial ya que sirve de brújula para que los grupos de interés mantengan el propósito de la empresa, cumpliendo los objetivos a corto y mediano plazo acercándose a la meta final, manteniendo la promesa de valor ante los clientes y la comunidad.

Al diseñar el plan, hay que entender que la estrategia no se trata de “cómo se va a hacer”, sino de “lo qué se quiere lograr”. El primero es una habilidad intelectual que se encauza. El segundo, la aplicación de esa habilidad sobre un aspecto o situación en concreto. El reto esta en diseñar un plan estratégico visionario, agresivo y sencillo que trace la hoja de ruta de lo que se alcanzará en el futuro.

El pensamiento estratégico, permite idear y diseñar una estructura fundamentada en obtener resultados por etapas. Además clasifica los aspectos urgentes y relevantes, para crear una hoja de ruta que establezca prioridades en todos los proyectos, seleccionando, los que generan valor.

El pensamiento estratégico es una habilidad que facilita el logro de objetivos. Ayuda a pensar ordenadamente, en términos de logro a largo plazo y la capacidad de renovarse constantemente. Por lo tanto, hay que tener la mente abierta para direccionar, re-direccionar y anticiparse a los hechos. entender cuáles son los factores decisivos, permite reencauzar las acciones hacia el objetivo, identificando la situación actual y qué tan cerca se está de la meta.

Una persona con pensamiento y actitud estratégica, tiene mucho a su favor para alcanzar el éxito, y su vida será una consecución de logros que se irán materializando, indicando el camino para conseguir los propósitos en armonía y balance con su vida personal, familiar, social y profesional, con visión a largo plazo, orientada al logro de objetivos primordiales.

Un trabajador con pensamiento estratégico cuenta con la capacidad para gestionar información, al saber observar, preguntar, recopilar datos, relacionar conceptos y proponer ideas. Un análisis sólido de datos, sumado a una manera innovadora de pensar, diferencia al pensador estratégico de otros. Es decir, un pensador táctico ante un problema indicará como resolverlo de manera técnica, mientras que un pensador estratégico analizará como aprovechar las oportunidades que se originen de esta situación hasta resolverlo, apoyándose en herramientas innovadores y disruptivas que generen utilidad a la empresas y clientes.

Por eso las empresas valoran los perfiles de personas con pensamiento estratégico, por su capacidad de transformar y generar valor, gracias a su habilidad para visualizar el futuro y tomar decisiones que generan confianza y así trabajar de forma colaborativa e innovadora, convirtiendo las debilidades en fortalezas, maximizando la competitividad y el bienestar de los trabajadores.

El crecimiento de una empresa puede generarse en dos frentes. El interno, por un crecimiento orgánico, logrando mayores ingresos y rentabilidad a partir de mejoras en los procesos productivos y el rendimiento de recursos propios. Y el externo, mediante acuerdos de cooperación o alianzas estratégicas, utilizando los recursos disponibles de manera eficiente y oportuna con el objetivo de ofrecer extraordinarias experiencias a los clientes. Por eso las empresas comprometidas con el éxito de su estrategia comercial, crean innovadores modelos para avanzar hacia el éxito.

Por esto una gerencia con pensamiento estratégico, puede anticiparse  y cuenta con la capacidad para moverse en escenarios cambiantes e inciertos, promoviendo procesos ágiles, flexibles y competitivos con la finalidad de visualizar oportunidades que impactaran positivamente la gestión de la empresa, aumentando la productividad, la apropiación de los valores organizacionales, el trabajo en equipo, la rentabilidad, el desarrollo personal y profesional y el compromiso con los objetivos misionales de la empresa.

Luis Betancur Correa

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