El periodismo ético en la política

Publicado por: maria.vargas el Vie, 28/01/2022 - 08:39
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Creado Por
Edubar Arango
"El periodismo en Colombia nace con la publicación del Aviso del Terremoto y de La Gaceta de Santafé".

El periodismo en Colombia nace con la publicación del Aviso del Terremoto y de La Gaceta de Santafé (1785), publicaciones que sólo se editaron una vez, pero que mostraron los conocimientos y aptitudes de quien es considerado el padre del periodismo colombiano, Manuel del Socorro Rodríguez, quien, paradójicamente, era cubano. Unos años más tarde, en 1791, el mismo Manuel del Socorro Rodríguez funda un periódico que ya no se limitaría a una única edición, y que es considerado como uno de los más importantes de la época en Latinoamérica: el Papel periódico de la ciudad de Santafé, primer periódico oficial de la capital.

El periodismo colombiano, desde siempre, ha estado muy ligado a hechos de índole política, pues siempre ha servido como vehículo de expresión de quienes se encargan del quehacer político, aunque también ha prestado su espacio a los ciudadanos del común que buscan ser oídos.

Tanto en tiempos de la Colonia como en tiempos de la Independencia, el periodismo pretendía, por encima de todo, denunciar lo que sucedía con los ejércitos españoles y libertadores, así como con todas las injusticias que se vivían durante la existencia del Virreinato. Esta concepción del periodismo, en una época donde sólo podían hablar libremente quienes estaban en la cabeza del poder, condujo a varios personajes colombianos, entre ellos Antonio Nariño, a ser desterrados del país; es decir, a ser obligados a vivir fuera de éste.

Así mismo hay una serie de desventaja que genera el trabajo investigativo como las presiones y riesgos generados por algunos actores, además de interpretaciones equivocadas del trabajo del periodista.

En el Chocó donde existe un evidente desnivel de la balanza socioeconómica, comparado con el resto de la nación, no puede ser la excepción, las más recientes cifras de pobreza del Dane arrojan un desesperanzador  38.8%, La línea de pobreza monetaria en Quibdó su capital, está definida en $393.024 por mes. Esto convierte automáticamente, la sagrada e importante profesión de periodismo en otra de las fuentes de ingreso  o rebusque para muchos que piensan que hacen parte de este gremio por el solo hecho de dar la hora en una emisora, , porque administran un grupo de Whatsapp o porque un día se levantó de la cama, sin un peso para pagar los servicios y decidieron volverse “Periodistas”.

Tal como lo plantea el periodista Emilio Filippi, en ’’La profesión de periodista, una visión ética’’ El periodista no podrá violar las normas éticas, faltando deliberadamente a la verdad, deformando los hechos o recibiendo dinero o cualquier tipo de gratificación a cambio de la alteración de una noticia, ni contrariar los fines de la empresa que se comprometió a respetar.

Esta práctica muy común entre muchos, que prefieren vender su alma al mejor postor, desvirtuando, desinformando, escondiendo, tapando, convirtiéndose en cómplices  de tantas injusticias y desigualdades abundantes en este país del sagrado Corazón de Jesús, por un par de monedas. Faltando a la sagrada ética periodística.

La ética periodística resulta de la ambición del periodista a ser un profesional excelente. Es la obediencia del periodista a la naturaleza de su trabajo.

Quienes la reducen a normas y principios, buscan en la ética la solución de problemas prácticos y del momento, por tanto la ética se convierte en un manual de soluciones para problemas concretos: ¿puedo usar cámara escondida? ¿Puedo grabar conversaciones  privadas para luego usarlas en mis artículos? ¿Puedo aceptar invitaciones con gastos pagos de algún funcionario para luego escribir algo positivo sobre él? ¿Debo callar la verdad en algún caso? Son preguntas que esperan una respuesta o fórmula para actuar. Esta es la idea más generalizada sobre la ética.

La otra es la que espera de la ética la formulación de una actitud, de modo que ser ético es un modo de vivir. Esta visión de la ética va más allá del conjunto de reglas; es eso y mucho más, es el descubrimiento de cómo vivir como persona y como profesional.

Pero es en esta época electorera donde hacen su agosto los “comunicadores políticos” tratando de meterle a los demás sus candidatos por los ojos, previa concertación con el candidato que con una cifra económica, lo esclaviza a que TIENE que hablar de él hasta en la sopa. Obvio, la plata está escasa y luego del encierro de casi dos años por el Coronavirus, la mayoría de los medios y los periodistas se reventaron y pues hay que llevar el pan de cada día a las mesas, pero existe algo que se llama DIGNIDAD y esa no puede ser negociable, al igual que la ética y la objetividad y en este país y mucho más en el Chocó, todos sabemos quién es quién, más si el personaje ya ocupó anteriormente cargos públicos donde no hicieron nada y para completar se alzaron con el “santo y la limosna” y ahora simplemente vuelven a aspirar, con el rebuscado mensaje de que “Ahora si voy a hacer”.

Coherencia por favor!

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