En Colombia también tenemos nuestros propios George Floyd

Publicado por: maria.vargas el Mié, 03/06/2020 - 11:08
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Por: Vanessa Márquez Mena.
Vannesa Márquez Mena

Las redes sociales a nivel mundial se volcaron a manifestar la indignación y exigir justicia frente al asesinato del hermano afroamericano George Floyd por parte de un policía de los Estados Unidos, pero por qué no ha pasado lo mismo con Anderson Arboleda asesinado por un policía colombiano.

Dos historias iguales que cambian simplemente el territorio donde se desarrollaron, la primera sucedida en el país que es potencia mundial, la segunda en un territorio de 46.166 habitantes ubicado en el Cauca, Colombia donde el 97,5 % de la población es negra o afrocolombiana. 

En la primera historia el actor de los hechos es un policía blanco que ejerce su fuerza descomunal presionando su rodilla en la garganta a George hasta asfixiarlo mientras alguien en video graba toda la situación. En el caso de Anderson Arboleda un policía mestizo (según foto divulgada en un video de NotiPuerto Tejada) es quien lo golpea con un bolillo en la cabeza hasta causarle la muerte por trauma cerebral. 

Ambos eran hombres negros, cuerpos negros que bajo el racismo son racializados bajo la idea de la fuerza, como si lo negros no sufriéramos, no sintiéramos o fuéramos inmortales. Una violencia policial que desata su furia con golpes que dejan ver un racismo estructural que a pesar de tantas luchas sigue vivo, latente y llevándose más y más vidas negras.

No puedo escribir este texto bajo las dinámicas del periodismo donde se exige objetividad, no puedo porque me duele, porque también soy, he sido y seguiré siendo una mujer negra racializada. Porque cuando miro a mi esposo, a mis primos, a mis tíos o a mi hija, mamá y hermanas pienso en como el racismo en algún momento puede acabar con sus sueños, con sus vidas.

La primera historia cuenta con video que evidencia los hechos, la segunda no ¿será esta una de las razones por la cual la primera tuvo tanto eco en los medios de comunicación incluso en los colombianos?  Parece que solo nos indignamos ante la muerte cuando hay un video, ¿pero que pasa cuándo las miles de muertes que no han sido grabadas, pero las familias y los territorios siguen siendo testigos de tantos atropellos? 

Me duele la muerte de George porque aunque sea un hermano de otro país hace parte de la familia extendida afrodescendiente, pero me duele aún más que muertes como la de Anderson y como la de tantos líderes sociales no tengan el mismo eco, no tengan los mismo despliegues en prensa, no generen campañas masivas en redes sociales o no genere el sentimiento de indignación y movilización que ha causado el asesinato de Floyd, que si bien es un hecho miserable que muestra los privilegios de la supremacía blanca, no debemos olvidar que en Colombia, los asesinatos por parte de la policía existen, que en Colombia degollan y juegan fútbol con las cabezas, que en Colombia han existido más Anderson, que en Colombia también hay un racismo estructural que se evidencia en las acciones de sus gobernantes frente a las problemáticas coyunturales, ¿entonces porqué no nos indignamos de la misma manera?

La muerte de Anderson también nos debe movilizar, el racismo gubernamental frente al Covid-19  para las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras también nos debe movilizar, la construcción del Puerto de Tribugá que pone en amenaza la diversidad natural del Pacífico colombiano también nos debe movilizar, la falta de esclarecimiento en el asesinato de miles de líderes sociales como el Ana Fabricia Córdoba que después de 9 años no hay un solo condenado por su muerte y el exterminio de su familia, también nos debe movilizar.

Si tanto nos gusta mirar hacia afuera, tomemos ejemplo de las reacciones en Estados Unidos, porque lastimosamente los derechos y nuestra libertad no fueron dados solo con conversaciones pacíficas.