En psicología la zona de confort se refiere a un estado mental donde la persona utiliza conductas de evitación del miedo y la ansiedad en su vida diaria, utilizando un comportamiento rutinario para conseguir un rendimiento constante sin asumir ningún riesgo, es decir, con el “piloto automático”.
Todos tenemos miedo o ansiedad por diferentes situaciones, y aunque muchas veces se puedan evitar, pueden ser algo que se interponga entre nuestras metas y nosotros. Para evitar pasar por esto que genera inquietud, nos recluimos en un estado mental o de comportamiento donde es posible mantener todo bajo control. Esto se conoce como zona de confort.
Es un espacio personal compuesto de estrategias y actitudes que son utilizadas a menudo y nos sentimos confortables, instalándose en nuestra manera de actuar al sentirnos seguros, una zona que abarca lo conocido, al estar tranquilos estando todo bajo control, aunque la pasividad y la rutina provocan apatía y vacío, impidiendo el crecimiento personal al renunciar a tomar iniciativas que amplíen los límites mentales que nos ponemos.
El bienestar que se siente no es producto de la satisfacción, sino de la ausencia de emociones negativas como la incertidumbre o la inseguridad al refugiarnos en un entorno conocido. La zona de confort es trabajar en algo simple y seguro sin moverse, buscar promocionarse o mantenerse una relación laboral que da seguridad a pesar de no estar a gusto.
Como dijo el psicólogo norteamericano Dr. Martin Seligman, “No son nuestros fracasos los que determinan nuestro éxito en el futuro, sino cómo los asumimos”. La mayoría de personas han estado involucrados en empresas donde los procesos heredados y los sistemas tradicionales se han convertido en barreras para trabajar de manera más efectiva, sin que se tomen medidas al respecto.
Estamos viviendo un momento de incertidumbre política, social y económica, por esto las empresas deben aprovechar esta oportunidad y desafiar los conceptos "normal" y "cómodo". Y es aquí donde el proceso de transformación digital resume muy bien el hecho de que realmente estamos en constante movimiento y cambio, por esto las empresas deben transformarse, de lo contrario se quedarán rezagadas.
Por esto salir de la zona de confort, por parte de las empresas, es clave para el éxito y para sobrevivir a la demanda del mercado, es esencial ir un paso más allá y superar los límites. Sin embargo, enfrentarse a la incomodidad puede convertirse en un gran impulsor del éxito, desafiando la mentalidad del "siempre lo hemos hecho así" y abriendo camino a la innovación y la creatividad, entendiendo que las reglas de juego cambian permanentemente y quien lidere esta área de transformación debe saber cómo manejar la incertidumbre.
Trabajadores y algunos líderes fueron entrenados para controlar y manejar el riesgo, para minimizarlo y para tomar decisiones. Hoy las empresas necesitan personas que acepten y gestionen la incertidumbre, que comprendan que la transformación es una realidad que continuará desafiando a las empresas, por esto la innovación tecnológica continuará desarrollándose a un ritmo que las empresas deben mantener para seguir siendo competitivas y sostenibles.
A medida que el ritmo del cambio y el entorno empresarial continúe acelerándose y se conviertan en algo normal, la capacidad de adoptar un poco de incomodidad será una verdadera ventaja en el mercado y es aquí, donde los líderes empresariales que no temen hacer preguntas difíciles y que aprenden rápidamente del fracaso estarán por delante de aquellos que simplemente se mantienen en el Status Quo.
Muchas veces para salir de la zona de confort es indispensable afrontar cambios si queremos lograr ciertos objetivos, y esto requerirá motivación y valor y aunque nos resistimos al cambio y a situaciones que nos hacen sentir incómodos, una vez vamos tomando conciencia de ello nos sentimos más liberados y con mayor claridad para tomar decisiones importantes.
Enfrentar retos y superarlos es clave para toda empresa y persona que quiera alcanzar o mantener el éxito. Es así, porque quien ha tenido éxito se ha equivocado, se ha tropezado en el camino, al igual que ocurre también en las empresas. Para que los trabajadores puedan conocer y aplicar el concepto growth mindset, o mentalidad de crecimiento (por su traducción del inglés) es imprescindible que cuenten con actitud de aprendizaje constante, que busquen nuevas situaciones y aprenden de ellas, así como aceptar los errores o fracasos por asumir riesgos y aprender de ellos.
El concepto growth mindset o mentalidad de crecimiento el cual está basado en estudios de Carol Dweck, investigadora en la Universidad de Stanford, investigaciones que tratan de responder lo siguiente: Si dos personas tienen el “mismo” talento y capacidades, ¿qué hace que una persona tenga más éxito que la otra? De un lado las personas que tienen mentalidad fija creen que la inteligencia y las habilidades son talentos naturales y no se pueden desarrollar. Y de otro lado quienes tienen mentalidad de crecimiento, piensan que la inteligencia y las habilidades se pueden desarrollar de manera constante.
Ante la eventualidad de que una empresa alcance la etapa de estabilidad operacional, con el equipo de trabajo comprometido, altos ingresos y una cantidad de clientes recurrentes, es posible que el equipo entre en cierto nivel de conformismo, lo que podría desencadenar que en poco tiempo, la rutina y la zona de confort, dominen el ambiente.
Por lo tanto esto es posible que ocurra si el equipo esta dominado por una mentalidad fija, lo que hace que sea una situación “peligrosa”, pues el equipo se relaja y la empresa podría entrar en declive. Una historia real, en donde se evidencio cómo la zona de confort puede hacer que una marca líder en el mercado perdiera su posición, fue en 1975, cuando el ingeniero en Kodak, Steve Sasson, fabricó una cámara capaz de almacenar las fotografías en cassettes, en lugar de los rollos. Cuando lo presento con sus jefes, le dijeron, “es bonito, pero no se lo cuente a nadie“. No prestaron atención y los directivos en su zona de confort no comprendieron lo que este invento significaba.
Se negaron a afrontar el cambio porque su modelo de negocios consistía en vender papel fotográfico y películas. Ignoraron la evidencia y decir que “es bonito, pero no se lo cuentes a nadie”, equivale a decir: “estamos cómodos con el modelo de negocio actual”.
Cuando Kodak reaccionó, en 1991, presentando su primera cámara digital, ya era tarde. El mercado estaba en manos de otros, lo que le costó su puesto como marca líder al permanecer en su zona de confort. Una situación similar a la de Kodak, se evitaría si en la cultura de la empresa se asume y se internaliza una mentalidad de crecimiento, permaneciendo fuera de la zona de confort.
Salir de la zona de confort es una tarea compleja, aunque el esfuerzo merece la pena. Al principio será duro y es posible sentir miedo, estrés o ansiedad y resulta difícil, por esto mediante varias actividades se puede hacer y ayudar a salir de la zona de confort, como es la meditación, el mindfulness, que consiste en practicar la conciencia plena, del aquí y ahora; definir retos cumplibles y estimulantes; conocer personas; organizar actividades y anticiparse a las excusas.
Algunos beneficios de salir de la zona de confort pueden ser, el crecimiento personal, al tomar conciencia y madurez emocional; la fortaleza para superar dificultades; la resiliencia para adaptarse a diversas situaciones; la tolerancia ante la frustración; adquirir riqueza cultural y social; con una nueva visión sobre la vida, el entorno y las personas; creatividad e imaginación; autoconfianza y un estado de ánimo alegre y vital, reduciendo así el estrés, la ansiedad y el miedo.
Pensar en las ventajas que se pueden obtener saliendo de la zona de confort, con metas cada vez más altas y aprendiendo a llegar hasta ellas, no hace falta dar un giro de 360 grados, sólo basta con empezar con pequeños retos e ir superándolos. Una nueva realidad espera ahí fuera, logrando tener una vida más plena y satisfactoria.
En el momento actual, necesitamos, más que nunca, líderes valientes, y capaces de obtener los mejores resultados, alineando el talento humano con la cultura, la visión y las tendencias del mercado, por esto las empresas necesitan estar en constante movimiento, ya que el salir de la zona de confort genera oportunidades para crear, innovar y desarrollar productos algunas veces atrevidos, que conecten con la sociedad, que rompan moldes logrando que las empresas y las personas sean cada vez más equitativas, diversas, incluyentes, sostenibles y solidarias.
