Lo que el nuevo funcionario debe saber

Publicado por: gabriela.garcia el Vie, 28/02/2020 - 17:22
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Por: J. Ancízar Villa M.
Ancizar Villa

Hace casi dos meses que los gobernadores y alcaldes tomaron posesión de sus cargos y a partir de allí han conformado sus equipos de gobierno, dentro de los cuales, han incluido profesionales que consideran capaces para desarrollar su plan de gobierno, el cual, a partir de mayo, deberá convertirse en su Plan de Desarrollo. Esa escogencia depende de factores como la confesión política partidista, la formación profesional o técnica y la cercanía con los elegidos, entre algunas otras variables. 

Sin embargo, cualquiera sea la razón, es conveniente que estos, ahora funcionarios de difícil nombramiento y fácil remoción, tengan presentes algunas verdades que con cierta frecuencia se suelen olvidar. Como también yo he sido funcionario público, me atrevo a recordarles, como hablando al oído de cada uno, lo que no deben olvidar. Veamos:

  • Usted no es el mejor, es el más conveniente. En el mercado laboral, muchas otras personas podrían haber sido los beneficiados con su nombramiento, porque también ellas están habilitados profesional y personalmente para desempeñarse con eficiencia; por eso, aproveche esta opción que le da la vida, no para engordar su ego, sino para servir sin cansancio, dando lo mejor de usted con alegría y orientado a conseguir los mejores resultados de lo que se le ha encomendado.
     
  • Usted no fue el elegido, fue el contratado para llevar a cabo el plan de gobierno. Por eso, aléjese de apariencias y no se interese tanto en aparecer en la foto. Que la gente le reconozca por su eficiencia y no por su deseo insaciable de figurar. Cuide al gobernante, prevéngalo frente a posibles equivocaciones y defiéndalo ante afrentas o malos tratos.
     
  • Los elementos de trabajo no son de su propiedad, le sirven para facilitar su labor. ¿Para qué presumir de lo que no es suyo, por qué malgastar lo que puede ser más útil con otro uso, por qué no prestar su vehículo, su oficina o sus elementos de trabajo a otro funcionario o dependencia si usted no los está usando o necesitando?
     
  • Sus subordinados no son sus lacayos, son sus facilitadores y colaboradores. ¿Acaso su secretaria, su asistente, su conductor o la señora que le sirve el café no es una persona como usted? La única diferencia es que por circunstancias de la vida, por su formación o por su decisión están ocupando labores diferentes, pero orientadas al mismo propósito que se supone lo anima a usted: el servicio público. Respételos, trátelos con cariño, recuerde que también necesitan favores, que sus hijos merecen cuidado y atención como los suyos y que es posible que estén tristes o enfermos.
     
  • Su patrón no es su jefe político, es el pueblo. He ahí la oportunidad para demostrar agradecimiento sin subordinación o condicionamiento y eficiencia sin favoritismos. 
     
  • Su vida privada será vigilada, usted no deja de ser funcionario en las madrugadas. Su comportamiento no tendrá horarios. A las dos de la mañana, usted será el secretario o secretaria tal y la supervisión pública no le perdonará excesos, abusos o malos comportamientos. Una cosa es que a determinada hora usted no esté trabajando y otra muy distinta que deje de responder por la dignidad que representa. 
     
  • Los recursos que usted debe manejar no son suyos, están dispuestos para el bienestar social. Meta las patas, haga el oso, equivóquese, todo puede ser posible, pero no meta las manos en el erario público, sin  importar si lo vieron o no. Sea honesto, simplemente.
     
  • Usted no escoge a quien servir y a quien contestar, cada ciudadano tiene derecho a ser atendido. En serio, la candidatura terminó, usted forma parte de un gobierno y este debe, tiene que servir a todos los ciudadanos, entonces actúe en consecuencia.
     
  • Su popularidad no es el objetivo, lo es su capacidad de acertar y conseguir resultados. Deje de pensar en su próximo cargo, dedíquese a ejercer con lujo de competencia el que ya tiene. Con seguridad los resultados responderán por usted, no los ¨likes¨ de sus redes sociales.
     
  • Ah… y no exagere, que el cargo no lo absorba. Esta no es la última noche, su familia también tiene que formar parte de su plan de vida. En 10 años nadie recordará si usted terminó todas sus tareas en 24 horas, en cambio sus hijos y su pareja sí sabrán el papel que ocuparon mientras usted creía que el fin del mundo había llegado.