Lo que vendrá

Publicado por: juan.sacristan el Mié, 06/01/2021 - 12:34
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Por: Robinson Castillo

Este año que recién comienza no puede ser un continuará del anterior. Es casi una obligación colectiva convertirlo en un reinicio, en caso contrario, no aprendimos la lección. La nueva cuarentena en Bogotá es una alarma de inclinarnos por la repetición y no la evolución de las conductas.

El coronavirus aplastó la salud, economía y muchos sentimientos sociales. Con esta crisis insospechada, la gente se aferra como nunca antes a la frase según a la cual; todo tiempo pasado fue mejor. Pero es urgente apostar por un mejor futuro. Hay que alimentar la esperanza.

La OMS lo advirtió hace algunos meses, que ningún país estaba preparado para un contexto sanitario inesperado, y sobre todo, tan desgastante. La gente comenzó a cansarse y esto implica bajar la guardia. Y lo estamos evidenciando.

Hay otros contagios muy peligrosos para la sociedad. Se ha afincado el temor y éste desemboca en la incertidumbre, una combinación que puede llevar a la ira. Mandatarios, gestionen bien las emociones.

El 2021 se asoma como el comienzo mundial de la inmunización a través de las 3 vacunas que han probado una eficacia superior al 90 por ciento. Era lo esperado. Tienen la tarea de ponerle freno al coronavirus

Se incrementará la sustitución comercial. Las compras en línea crecerán de forma sostenida, aunque dependerá mucho de la reactivación económica, que en el caso de Colombia se estima un crecimiento superior al 4%, cifra esperanzadora, pero lejos para recuperar las pérdidas del nefasto 2020.

La gente vivirá con menos. Muchos se percataron que durante los confinamientos, cuarentenas, restricciones a la movilidad, había muchas cosas que no eran necesarias. Se puede subsistir con menos, la gran preocupación gira en torno a los impulsos de consumo.

El 20 de enero, Estados Unidos tendrá en Joe Biden al presidente número 46. Se proyecta una política mundial menos antipática, más espacios de concertación y alianzas, tan necesarias y urgentes en la actual crisis.

Por ahora, la normalidad tiene que esperar. Los toque de queda, pico y cédula, cuarentenas y una masificación de la vacuna algo lejana, no entregan ningún signo de retorno a la cotidianidad de antaño.

Nada es para siempre. Recuperar lo que pasaba antes de marzo de 2020, depende en gran medida de la autodisciplina. Pero muchas cosas llegaron para permanecer, incluso quedarse en casa.

La pregunta incómoda

¿Podrá evitar el gobierno una cuarentena estricta en todo el país o el coronavirus impondrá el cronograma?