Los sótanos del infierno

Publicado por: maria.vargas el Jue, 09/09/2021 - 08:34
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Por: Alexander Velásquez.

«Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo»
Dante Alighieri, poeta italiano  (1265-1321)

La señora AA visitó el inframundo; incluso, en un arrebato de intrepidez penetró en sus sótanos. Hasta ahora nadie, que yo sepa,  se había atrevido a tanto, ni siquiera el escritor Dante Alighieri, que siete siglos atrás  recorrió los nueve círculos del infierno acompañado por el poeta Virgilio. 

La señora AA no trajo una selfie donde se vean las almas calcinándose, tampoco una al lado de Luzbel para creerle. Raro en una mujer con 3.2 millones de seguidores y más de tres mil fotografías publicadas en Instagram.  ¡Ni siquiera vino con el pelo chamuscado! 

Démosle el beneficio de la duda. Si el infierno existe, quien miente es el Papa Bergoglio.  Un Jueves Santo (2018)  le dijo al periodista Eugenio Scalfari del diario La Reppublica que el infierno no existe.

El reportero preguntó:  

-Su Santidad, en nuestra reunión anterior me dijo que nuestra especie desaparecerá en algún momento y que Dios siempre creará otras especies a partir de su semilla creadora. Nunca me habló de las almas que murieron en el pecado y se van al infierno por toda la eternidad. Me habló, por el contrario, de buenas almas y me admitió la contemplación de Dios. ¿Pero las almas malas? ¿Dónde están castigadas?

El Papa de los católicos respondió: 

No son castigadas. Las que se arrepienten obtienen el perdón de Dios y van a la filas de las almas que lo contemplan, pero las que no se arrepienten y por lo tanto no pueden ser perdonadas, desaparecen. No existe un infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras.

Dos días después, el Vaticano publicó un comunicado desmintiendo al reportero.

-¡Hasta Dios tiene derecho a retractarse!, pensé.  

La propia señora AA se disculpó años atrás  por usar  frases ofensivas contra las mujeres gordas. En una columna de opinión (revista Aló, 2012) dijo, entre otras barrabasadas,  que cuando van a la playa “se asolean como un sapo boca abajo desparramadas sin tapujos”. Esa vez sí que la mandaron a freír espárragos a los sótanos del infierno.  

Este dos mil veintiuno se conmemoran setecientos años de la muerte de Dante Alighieri, el autor de la Divina Comedia, un título que podría resumir  la vida de la señora AA antes y después de volver de los sótanos aquellos. En la puerta de acceso a los reinos de ultratumba, el escritor halló una frase lapidaria: “Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor; por mí se va hacia la raza condenada…”.  

Por él sabemos que ese abismo en forma de embudo, más estrecho a medida que se aproxima lo peor, está compuesto de nueve círculos donde sufren castigo los condenados, según el pecado cometido: lujuria, gula, avaricia,  derroche, ira, pereza, herejía, violencia, fraude y traición. ¿A cuál querrá ir el lector a su debido tiempo? 

Me pregunto si la señora AA confundió los sótanos con el octavo círculo, a donde –según la Divina Comedia- llegan hipócritas, ladrones, malos consejeros, sembradores de discordia,  embaucadores, seductores, aduladores, adivinos, malversadores del erario público y mercaderes de la fe. 

Dante y su acompañante se toparon, entre otros, con los guerreros Eneas y Héctor, los poetas Homero y Ovidio y  los filósofos Sócrates y Platón. En el centro del noveno círculo vieron al mismísimo Satanás que devoraba con sus fauces a Judas Iscariote, lo mismo que a Bruto y Casio, los asesinos del emperador Julio César.  

Desearía que la señora AA haya aprendido la lección. La aplaudo por cerrar su cuenta en Twitter;  para mí, los verdaderos sótanos del infierno están en redes sociales como esa, por donde circulan impunemente la frialdad y la crueldad del ser humano.  ¿Por qué no llamarlas hogueras sociales? 

Al respecto, tomo prestada la frase que encabeza el pódcast de la señora AA: “Todos hacemos parte de la inquisición, un tribunal imaginario que nos ha dado la potestad de condenar basados en nuestra propia realidad”.

Pero seamos justos con la divina comediante:  su frase  “vengo de recorrer los sótanos del infierno” es un excelente comienzo para escribir un cuento. O un cuentazo… como el que echó ella.