Los viudos del protagonismo

Publicado por: maria.vargas el Lun, 14/06/2021 - 13:16
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Por: Esteban Jaramillo Osorio.
Los viudos del protagonismo

Cuantos deambulan por ahí, esperando que la selección Colombia pierda. La ven como foco de revanchas. Se resisten a aceptar que es un motivo, un símbolo, un relax cargado de emociones que tiene una profunda conexión con la gente.

Se exhiben con caras hipócritas y frases maquilladas, para promover el desánimo. No desaprovechan oportunidad para criticar el juego, un desfallecimiento, el resultado, o un error, al que siempre llaman calamitoso con decenas de culpables.

Cierto es que la selección no encandila porque la prioridad en crisis, es otra: el resultado.

El rendimiento en estos tiempos, está ligado a un libreto sin osadía, con mecha corta, sin espacio creativo para embellecer el juego, o lucimientos individuales extremos, de espaldas al estilo, pero con atrevimiento para remozar la nómina e iniciar el largo proceso de adaptación a un esquema que requiere tiempo.

Los retoques en el triunfo, siempre tan placenteros.

El último partido, no excluyó la influencia de David Ospina ni el infatigable sacrificio de Barrios; con un momento de calidad extrema, como aquella delicia con sincronía en los movimientos y magia en la ejecución, que antecedió al gol ante Ecuador, con Cuadrado, Borja y Cardona como protagonistas.

Colombia no tuvo balón, ni pase. Escaseó el talento. Su rendimiento en ataque fue nulo, con tres delanteros goleadores, que pasaron inadvertidos por falta de abastecimiento.

No era un partido… era un combate, en ocasiones cuerpo a cuerpo con lealtad, sin burguesías, sin ahorrar el esfuerzo.

El resultado aplaca iras, pero restringe la estética y nos lleva a la eterna dicotomía: jugar bien o bonito.

Esto, mientras una oleada de inconformidad provocadora hace nido desde la periferia. Por allá aletean James, Teo y Zúñiga, con aires de súper héroes, revolcándose en los egos, exhibiendo broncas, provocando y planteando conflictos…En fin, peleando como comadres con futbolistas de antaño, enquistados en micrófonos, viudos de protagonismo.

Desentendidos de que la selección es lo máximo y quien va en su contra, va contra el pueblo.

Claro, construyeron sus vidas a las patadas y no con el cerebro. Perdieron el rumbo, pensando que la rebeldía  está en la calle y no en las canchas jugando a la pelota.

¡Qué pena!

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