Oposición responsable y colaborativa

23 Junio 2022, 08:00 AM
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Creado Por
Luis Betancur Correa
"Una buena oposición, es la que busca la transparencia, la que propone alternativas edificantes y aporta crítica constructiva; incluso con este comportamiento, la garantía de la legalidad, estaría asegurada".

Después de elegir al nuevo presidente, es importante promover ambientes de trabajo colaborativo, inclusivo, con el propósito de generar un mayor bienestar para la población, lograr mayor competitividad y sostenibilidad económica, social y medioambiental. Por lo tanto la oposición (de acuerdo con el Estatuto de la oposición) que más que identificar con nombre propio a quienes están en desacuerdo con el gobierno y que no ganaron las elecciones, debe jugar un papel crucial en asegurar el desarrollo permanente del país. 

Una de sus principales funciones es controlar al Gobierno, ejerciendo una oposición responsable y constructiva como un elemento positivo, inclusive la oposición puede trabajar en equipo, ya que el objetivo es el bienestar general, con una economía sana, la generación de empleo competitiva y de calidad, el control de la inflación, la prestación de servicios de salud y educativo de calidad, eficiente e integral y combatir la corrupción entre otros, sirviéndose de métodos y medios constitucionales-legales.  

La oposición se considera como un elemento esencial de los sistemas democráticos. Su importancia radica en que son el factor de control y limitación de los gobiernos en turno y la alternativa a la formación de nuevos gobiernos. Hacer una oposición política constructiva para cumplir con lo que se decidió mediante el voto, es una actitud madura, responsable y llena de respeto hacia las personas representadas.

Partiendo de la base que la oposición, al igual que los partidos que gobiernan fueron elegidos democráticamente como representantes del mismo; ésta tiene el deber y la obligación de hacer aportaciones positivas, de ser constructiva y de contribuir a la gobernabilidad y al funcionamiento institucional; es decir, ejercer el papel de partido de la oposición, en el que les ha ubicado la voluntad de los ciudadanos.

Una buena oposición, es la que busca la transparencia, la que propone alternativas edificantes y aporta crítica constructiva; incluso con este comportamiento, la garantía de la legalidad, estaría asegurada. Por esto desde el punto de vista de la eficiencia, es mucho más rápida una intervención política y una solución consensuada en el lugar común de trabajo de gobierno y oposición, que un largo y costoso (a veces intervenido) procedimiento procesal antes los tribunales.

Las diversas ideologías representadas por los partidos políticos, no son otra cosa que, instrumentos para la participación política, sobre todo cuando éstas, manifiestan la voluntad popular. Y no se puede obviar, que la opinión contraria a un gobierno debe ser siempre una opción; pero debe partir de la oposición y nunca de otros movimientos inconstitucionales situados fuera de la legalidad; de ahí la necesidad de que toda la crítica popular existente contra un gobierno se identifique con alguno de los partidos de la oposición.

En definitiva, el valor de una oposición constructiva se debe fundamentar en el propósito de un cambio favorable que beneficie a la ciudadanía, con respeto y sentido de colaboración para lograr los cambios que interesan a todos los niveles.

Desde el gobierno o desde la oposición, deben anteponer los intereses de la ciudadanía y trabajar desde hoy mismo, en cómo construir un gran país y no volver a caer en la trampa de otros países o de Colombia en la clasificación entre buenos y malos, logrando un crecimiento exponencial de la sociedad y el sector empresarial La oposición dentro de una democracia tiene entre sus funciones la de limitar al gobierno en turno, también promover el pluralismo y la convivencia en el desacuerdo. Solo así se puede lograr el gran objetivo que es la búsqueda del mayor bienestar para la población, así como mantener el equilibrio entre las tres ramas del poder público, con apego a la legalidad y el crecimiento sostenible empresarial.

Por lo tanto, la oposición tiene tres funciones dentro de una democracia: colaboración, control y contestación. Una oposición sólida no se construye sólo a partir de votos en contra de las propuestas presentadas por el Ejecutivo, sino en la discusión de los mecanismos con los que se solucionarán las problemáticas del país. El pluralismo y la convivencia en el disenso son presupuestos inexcusables de la democracia. La oposición debe buscar gobernar desde la colaboración y asumir la responsabilidad de disentir y apoyar buscando el bienestar general.

Aunque no esté en el poder, la oposición necesita hacerse oír, para debatir, criticar, denunciar, investigar e ilustrar a la opinión pública. Una oposición muda o ausente deja el camino libre para que las decisiones respondan únicamente a los intereses de un grupo político, como por ejemplo cuando se vota el presupuesto nacional, que debe ser conocido, estudiado y entendido por todos los congresistas, como representantes de los ciudadanos.

A mediados de la década de los setenta, el politólogo italiano Giovanni Sartori advirtió acerca de las “oposiciones irresponsables”. Según él, una oposición se comportará de manera responsable si está consciente de que tendrá que rendir cuentas. Por otra parte, “se espera que una oposición sea tanto menos responsable cuanto menos esperanzas tenga de gobernar”. Esto tiene como consecuencia que los partidos opositores débiles, en un intento por obtener beneficios de quienes están en el poder, olviden su tarea de control y antepongan sus intereses a los de la ciudadanía. 

Tan importante como la acción del partido en el poder, es la crítica constructiva del partido opositor. Dicha crítica no puede confundirse con la descalificación, el insulto, la especulación, la queja o la invitación a incendiar ni poner en riesgo la vida de las personas. Por lo tanto, para alcanzar los objetivos trazados, como país, es importante cuestionar los ‘por qué’, los ‘para qué’ y los ‘cómo”, con el objetivo de ofrecer propuestas concretas a los desafíos que se presentan. 

La falta de una voz desde la oposición contribuye a que el poder se concentre en una sola figura. Para Jan-Werner Müller, politólogo alemán, mientras que el populismo necesita enemigos, la democracia requiere oposición. “La democracia requiere pluralismo y el reconocimiento que es necesario encontrar términos justos para convivir como ciudadanos libres e iguales, pero también irreductiblemente distintos”, expreso Müller

Un correcto ejercicio del poder político podrá existir cuando la oposición dirija la crítica también hacia sí misma. De lo contrario, será incapaz de ver los vicios que juzga en los otros. No obstante, deben ser de figuras que no hayan estado vinculadas con corrupción u otros delitos que les reste legitimidad. Se necesita una oposición lúcida, honesta, estratégica, visionaria y líder que aporte al proceso político a través de la información, comunicación permanente, correcto análisis de datos, con experiencia y seriedad.

El presidente electo tendrá la responsabilidad de construir un liderazgo que cohesione y que solucione la polarización y violencia que imperó durante la campaña, por esto la construcción de confianza será un factor fundamental en tal propósito e incumbe a la oposición, a los empresarios, las familias y cada uno de los ciudadanos.

Por lo tanto es necesario atender la sostenibilidad financiera y la transformación digital del gobierno y de las empresas, donde existen industrias prioritarias como las energías limpias, la extracción de carbón y petróleo como materias primas fundamentales que generan la mayor parte de ingresos del país y de los cuales se suministran los recursos para todos los programas sociales. 

Además gobierno y oposición deben trabajar colaborativa, creativa y críticamente en promover y solucionar necesidades relacionadas con la construcción de vías 4G mejorando movilidad de productos agrícolas e insumos, entre otros, a los largo del país; necesidades de desarrollo, apropiación y conocimiento de las tecnologías emergentes; del despliegue total de conectividad en todos los municipios, en la prestación eficiente, incluyente y transparente de la justicia, la educación y la salud de altísima calidad como pilares de desarrollo y crecimiento, lo anterior  gestionado y controlado para mayor transparencia a través de tecnologías como Blockchain, Inteligencia Artificial, Big Data entre otras.

Antes de ser un gran líder hay que ser un gran ser humano y es lo que los colombianos queremos, por lo que el mundo, incluida Colombia, atraviesa una crisis económica (inflación descontrolada a nivel mundial, potencial recesión en grandes potencias), social y medioambiental, sobre todo con una gran crisis, la corrupción, que ha impregnado a la sociedad afectando la vida de una gran mayoría de ciudadanos, por lo tanto se debe asumir, entre todos, la responsabilidad de recuperar la economía, mejorar la calidad de vida, proteger el medio ambiente, y sobre todo recuperar los valores democráticos y morales, evitando repetir los errores y daños cometidos hasta ahora.

La buena oposición no es la que busca entorpecer, poner palos en la rueda, ni frenar, sino la que actúa con transparencia, propone alternativas edificantes y aporta una crítica constructiva y su importancia radica en que si hay una buena oposición, la garantía de la legalidad está asegurada. 

Este cambio de paradigma mejora la calidad democrática, la maniobrabilidad ejecutiva y la gobernabilidad hasta que se crean sinergias que agilicen la consecución de acuerdos. Una buena oposición, de alto nivel intelectual y político, hace que se ganen o pierdan  elecciones, pues es el excelente trabajo el que queda en la memoria del electorado. 

 Una buena oposición es una proceso de viabilidad, donde se conforman ideologías por contraposición y se consolidan programas que pueden ser sostenibles pues han madurado a través de innovación, creatividad, negociaciones, empatía y trabajo en equipo, en vez de ser destructivos, con el propósito de generar inestabilidad y violencia. 

Una eficiente y eficaz oposición debe ser una responsabilidad compartida, que involucre al partido de gobierno, a otros partidos políticos, empresarios, academia, las asociaciones y agremiaciones, pero especialmente al ciudadano, a quien el gobierno y oposición deben escuchar y servir como es su deber político y constitucional y de esta forma reforzar la competitividad, la sostenibilidad, el crecimiento económico, educativo, social y medio ambiental.

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