Preocupación, pánico, miedo y peligro o todo lo contrario

29 Diciembre 2021, 09:14 AM
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Por: Carlos Salas.

Luego de la campaña de terror sembrada, con el pretexto de la aparición del Covid 19, nos tomamos a la ligera las posibles consecuencias de nuestros actos llegando a reírnos de nuestros fracasos como aquel jugador derrotado que minimiza su pérdida haciéndose el loco pretendiendo que no ha pasado nada o que la cosa no es con él. 

Lo cierto es que nos subieron en una montaña rusa y no nos permitieron bajar de ella. Hace un año se pronosticaba que la pesadilla inducida terminaría pronto pero nanay cucas. Por el contrario, en este final de año nuestros pronósticos son oscuros para 2022 con el agravante de las posibles consecuencias de las elecciones donde se revive el fantasma del socialismo del siglo XXI, encarnado en el monigote al que anuncian, de todas las formas y por todos los medios, como seguro presidente y dictador para rato. 

De esta situación tan patética nadie escapa, ni siquiera nuestros líderes, Esto en parte explica el nuevo discurso del expresidente Álvaro Uribe. Para demostrarlo no es sino escucharlo en dos entrevistas recientes, una en La Hora de la Verdad y la otra en El Tiempo en Vivo donde se puede notar el cambio en la forma de expresarse.

En el pasado Uribe daba respuestas claras a los graves problemas del país, sin titubeos proponía soluciones sin importarle las críticas que le caían encima. Pero desde aquel nefasto día en el que, en una entrevista con Claudia Gurisatti -cumpliendo ella debidamente su tarea- aceptó hablar con Santos luego del triunfo del NO en el plebiscito, Uribe sufrió una lenta transformación en su discurso que se hizo visible desde la posesión de su pupilo, con el que no podía estar de acuerdo en muchas de sus acciones en contravía con lo anunciado en campaña, haciéndose más notoria con su retiro del Congreso.

Todo esto sumado a los efectos devastadores de los ataques sufridos a la psiquis colectiva a partir de la pandemia hacen irreconocible a quien admiramos por su manera directa de enfrentar cualquier situación por peligrosa y comprometedora que sea. Un ejemplo de esto lo percibimos cuando el otrora valeroso Uribe dedica en su entrevista para El Tiempo tantos minutos al ‘peligro’ que representa al ‘doctor’ Petro, cosa que no se puede pasar por alto como tampoco que la palabra ‘miedo’, proscrita de su vocabulario, sea dicha en varias oportunidades. Inaudito o ¿será pura pose de Uribe y una estrategia de este viejo zorro de la política?

Paso a citar cuatro frases, entre otras, de lo dicho por Uribe en El Tiempo en Vivo donde utiliza los términos preocupación, pánico, miedo y peligro:

“Me PREOCUPA mucho una elección de Petro”

“La rabia de Petro con la empresa privada y con la democracia colombiana causa PÁNICO”

“Me da mucho MIEDO un gobierno que pare estos procesos de mejoramiento del país”.

“Ese ‘señor’ es un PELIGRO para los sectores productivos del país”.

Aparte de estos ‘elogios’ es curioso que haga una única y tímida mención al candidato de su partido, tanto en la entrevista concedida a El Tiempo como en la de La Hora de la Verdad, mientras que le dedica tantas al que seguramente va a ser su contendor en la segunda vuelta. Lo que se espera del líder máximo del Centro Democrático es resaltar que Óscar Iván Zuluaga no suscita miedo y mucho menos pánico como tampoco es un peligro ni causa preocupación su elección.

Guardo la esperanza de que el próximo año volvamos a escuchar al Uribe de otros tiempos animando a enfrentar a los enemigos de la democracia y apoyando decididamente a Óscar Iván Zuluaga, de lo contrario las consecuencias van a ser muy graves e irreparables.

P.S.: Para deleite de los admiradores de Álvaro Uribe, me permito transcribir de la entrevista una parte realmente graciosa:

“Recientemente parte del Ubérrimo se inundó y yo dije que no vaya a salir el ‘doctor’ Petro a comprarme esto porque apenas la vea inundada me la va a pagar muy mal. Y que no se le vaya a ocurrir al ‘doctor’ Petro decir que me va a pagar El Ubérrimo con una de sus mansiones ¿Qué hago yo con las mansiones de Petro y los Ferragamo? y ¿cómo lo mando yo a él a que se levante a las cuatro de la mañana a ordeñar?”.

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