Santa Marta: la tierra del olvido

29 Diciembre 2021, 09:43 AM
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Por: William Agudelo.

Una ciudad con una riqueza natural, cultural e histórica enorme pero que de manera desproporcional se encuentra sumida en el atraso y la pobreza, que apropósito de elecciones la politiquería se ha apoderado históricamente del erario en este territorio.

 

Santa Marta a través de su historia ha sido una ciudad de contrastes. Indiscutiblemente su riqueza autóctona la convierte en un destino preferido por turistas nacionales y extranjeros. Así lo corroboran las recientes cifras de turismo: más de 350 mil visitantes durante las últimas semanas, ubicada en el top 5 de atractivos turísticos de Colombia y una ocupación hotelera por encima del 65 %, envidiada por otras ciudades.

En contraste a esa realidad, la capital del Magdalena compite entre los peores puesto por los bajos niveles de educación, con una tasa de pobreza monetaria alta (60 %, superada únicamente por Riohacha y Quibdó) posicionándola como una de las ciudades más desiguales del país.

En materia de seguridad se han disparado las amenazas a líderes sociales y los homicidios se han convertido en el pan rancio de cada día. Y ni hablar del acceso al agua potable y el alcantarillado (el gran problema estructural de la ciudad) donde en pleno ciclo 21 los samarios debemos usar motobombas para lograr tener agua en nuestros hogares y las aguas servidas se rebosan por las calles como otra normalizada realidad.

Es que, para colmos de males, en Santa Marta nos han vendido la idea de que vivir en lo anormal es normal, sumidos en situaciones que degradan la calidad de vida del ciudadano pero que debemos dar gracias porque al menos podemos sobrevivir.

Hace 12 años atrás nos decían: “las elites nos tenían sumidos en la pobreza”, en la actualidad afirman: “los izquierdosos no dejan progresar a la ciudad”. Y con ambas premisas me quedo, porque tanto la derecha como la izquierda nos tienen ‘jodidos’, en un refrán costeño: “hemos sido más salados que Manaure”.

No hemos contados con políticos sino con politiqueros que no han tenido ni el más mínimo sentido de pertenencia por esta tierra y poco o nada tiene que ver su inclinación política porque ambas corrientes han sido iguales, pero con discursos diferentes. Los últimos 4 alcaldes han terminado sus periodos constitucionales con investigaciones por presuntos casos de corrupción en sus administraciones, en definitiva, no hemos contado con suerte o simplemente no hemos sabido elegir.

Entre tanto seguimos sumidos en el olvido, donde el pueblo está en el medio de una pelea de intereses particulares, por una puja politiquera que polariza para simplemente subyugarlo en la pobreza. Ojalá despertemos y no sigamos siendo participe de esta hecatombe de elegir parlamentarios que nadie conoce pues poco o nada hacen por esta tierra, es hora de saber elegir y empezar a tener sentido de pertenencia desde el momento en que votamos.

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