Un nuevo contrato social y ambiental: Más gestión y oportunidades para Bogotá y los ciudadanos

Publicado por: maria.vargas el Jue, 04/06/2020 - 13:10
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Por: Mafe Rojas.
Mafe rojas

El Plan de Desarrollo de Bogotá 2020-2024 “Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para la Bogotá del Siglo XXI”, aprobado en plenaria del Concejo el domingo pasado, marca la ruta de lo que serán los próximos 4 años en la capital del país.

Han llamado la atención de los medios las grandes apuestas del Plan de Desarrollo en materia ambiental y de movilidad, quizás porque representan un cambio notorio con respecto al enfoque de la pasada administración; y, por supuesto, los más polémicos: la exclusión de Transmilenio por la carrera 7ma y, en su remplazo, el Corredor Verde, así como la aprobación de la creación de un operador público de transporte masivo. Justamente a ellos me referí en la columna de la semana pasada. En esta dedicaremos espacio a hablar de los avances del Plan respecto a seguridad, educación, economía del cuidado, desarrollo económico y ciudad región.

La seguridad dentro del Plan de Desarrollo cuenta con un dinero total destinado de 1.9 billones de pesos. Dentro de las metas más ambiciosas en este sector se encuentra la de destinar $53.500 millones de pesos a la calidad de vida y los derechos de las personas privadas de la libertad, quienes han venido sufriendo por el hacinamiento en los recintos carcelarios de la ciudad.

Por otro lado, las metas trazadoras más ambiciosas de este Plan son crear 2 nuevas sedes del programa distrital de justicia juvenil restaurativa y descongestionar el 60% de actuaciones de policía que se encuentren pendientes de fallo de primera instancia.

De este sector se incluyó una de las metas que propusimos, la construcción de 3 nuevas Unidades de Reacción Inmediata – URI. Esto permitirá combatir los altos niveles de inseguridad que aquejan a la ciudad y reducir el hacinamiento en las URI existentes.

La educación es uno de los ejes centrales en todo plan de desarrollo y este no es la excepción. Educación es el segundo rubro más importante, con más de 23 billones asignados, de los cuales la mayor parte se invierte en el sostenimiento de los colegios distritales y la atención a más de 800 mil estudiantes. También se destinan recursos para la Universidad Distrital y sus casi 25 mil matriculados, se expresa una intención de fortalecerla, aumentando en al menos 2.000 cupos su oferta.

Uno de los mayores cambios es la aprobación de la Agencia de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, que tendrá como objetivo gestionar 20 mil nuevos cupos para educación superior y dar un impulso a la investigación pertinente en la ciudad. Es decir, establecer estrategias para aprovechar de mejor manera las capacidades investigativas de los estudiantes, con proyectos que resuelvan problemas propios de Bogotá y generen más productos científicos y académicos. 

Existe también el compromiso de seguir construyendo colegios, una de las pocas políticas de ciudad que se ha mantenido por ya 5 administraciones. Serán 35 infraestructuras nuevas para colegios públicos. Es importante también destacar el objetivo de disminuir la brecha de calidad entre colegios públicos y privados, y aumentar la oferta para primera infancia.

Echaremos de menos la asignación de recursos para la construcción de nuevas sedes de educación superior, en zonas como el noroccidente, propuesta que presentamos pero no fue acogida. También se esperaba una meta un poco más ambiciosa en atención a primera infancia, donde aún hay mucho por hacer; las metas debieron orientarse a establecer estrategias para disminuir el déficit y mejorar la calidad del servicio.

El cuidado, que es fundamental para el progreso de cualquier comunidad, incluye una serie de labores que tradicionalmente han recaído principalmente en las mujeres. Según el diagnóstico, que sirvió de base para hacer este plan de desarrollo, las mujeres destinan 5 horas y media a trabajo del hogar no remunerado, mientras los hombres gastan 2 horas y 22 minutos. La carga total de trabajo para las mujeres (el de casa y el pago) es de 13 horas y media en promedio al día, mientras que para los hombres es de 11 horas y 47 minutos.  Es decir, una diferencia de casi dos horas diarias de más carga para las mujeres. Por su supuesto, esta situación tiene consecuencias en cuanto a las opciones y calidad de vida. Además, el acceso a oportunidades laborales y educativas es menor para las mujeres, una de las facetas que constituye inequidad de género. La tasa de ocupación de ellas es de 54% en Bogotá y la de hombres es de 67%.  

Este plan de desarrollo se trazó como objetivo, que además de que se dimensione la importancia que tienen las labores del cuidado, esas tareas se reducen con el apoyo de programas de la Administración y se redistribuyan entre los miembros de la familia. Aquí se inserta el Sistema Distrital del Cuidado. Para consolidarlo se toman dos componentes: unos programas sociales que venía prestando el Distrito, como los de la Secretaría de Integración Social, incorporados ahora en una lógica de cuidado hacia personas que requieren atención prioritaria (adultos mayores, niños y personas con discapacidad). Se suman a esos esfuerzos unas nuevas iniciativas como las manzanas del cuidado que prestarán una serie de servicios para facilitar la atención a la población vulnerable y a sus cuidadores. 

El resultado esperado, es que las cuidadoras tradicionales dispongan de mayor tiempo para mejorar su calidad de vida y puedan acceder a nuevas y mejores oportunidades de formación e inserción a actividades que les permitan tener independencia económica. Además, se busca un cambio cultural profundo en el que otros miembros de la familia también contribuyan en las tareas de cuidado y dimensionen su importancia para la sociedad.

Por su parte, los proyectos relacionados con el desarrollo económico tuvieron una transformación en el plan distrital debido a la crisis social que atravesamos. Especialmente en sectores como Integración Social, Planeación, Mujer y Hacienda hay medidas que buscan impactar el ingreso y el empleo, y a través de esto, mejorar la calidad de vida y fomentar la demanda. En esa línea están medidas como la entrega de transferencias monetarias condicionadas a 5.900 jóvenes, la colocación laboral de 70 mil mujeres y 50 mil jóvenes, reducir el gasto en transporte público en un 15% para familias vulnerables, subsidios relacionados con transporte y servicios públicos, liberar tiempo que tradicionalmente gastan las mujeres en las labores de cuidado y entregar otros beneficios económicos periódicos, por mencionar algunos.

La Secretaría de Desarrollo Económico buscará también, dar incentivos para tratar de reconstruir el tejido productivo afectado por la crisis, con el apoyo financiero para empresas, pero además, brindando incentivos tributarios que disminuyan la carga para las Mipymes, incentivar la producción y el mercado de los campesinos, generar estrategias laborales para las personas más afectadas, acompañar emprendimientos y estrategias para abrir mercados internacionales en el escenario postpandemia, construir programas para fomentar compras institucionales locales y ayudar a mitigar el impacto negativo actual, así como apoyar la adaptación tecnológica para las nuevas formas de comercio, entre otras medidas.

Por último quiero mencionar que uno de los principales triunfos de la Alcaldesa y el Concejo de Bogotá, es la unión entre ambas instituciones para establecer en el Plan de Desarrollo una inversión importante que impulse Bogotá Región, lo que se verá en la construcción del metro regional, conformado por la primera línea del Metro con la cofinanciación del Gobierno Nacional por 11 billones de pesos; la proyección de dejar avanzada la contratación de la línea del Metro hasta Suba y Engativá, apoyar en la inserción del Regiotram de Occidente en Bogotá y la estructuración técnica, financiera y legal del Regiotram Norte y Sur.

El reto ahora es la ejecución. Dos aspectos serán sensibles para materializar este plan de desarrollo en medio de un contexto de incertidumbre a causa de la pandemia: los cálculos del gobierno, tanto a nivel nacional y distrital, en el recaudo de ingresos y la capacidad de recuperación económica, de una parte; y la fortaleza de las instituciones distritales para alcanzar y mantener el ritmo de ejecución necesario, por otra. Se requiere, con mayor razón, mantener el buen nivel que este Concejo de Bogotá actual ha demostrado en el control político y en la deliberación acerca de las prioridades sociales en esta crisis.