Buscaban a un narco, ¿pero mataron a un inocente?

Dom, 22/06/2014 - 04:03
La vida de Karen Castro tomó desde hace diez días un giro inesperado. A menos de dos cuadras de su casa, en un operativo del CTI de la fiscalía y el Gaula del ejército, su esposo, Carlos Pachón,
La vida de Karen Castro tomó desde hace diez días un giro inesperado. A menos de dos cuadras de su casa, en un operativo del CTI de la fiscalía y el Gaula del ejército, su esposo, Carlos Pachón, perdió la vida. Desde ese día Karen afronta su duelo entre papeleos y diligencias engorrosas. “Esto no es fácil... No es nada fácil enfrentarse a la vida quedando de un momento a otro sola y desamparada... Así me siento hoy... Así me dejaron desde que las autoridades asesinaron a Carlos, mi esposo”, dijo Karen, una mujer de 36 años que confiesa que después de lo ocurrido está invadida de miedos y demasiadas dudas sobre lo que pueda pasar con ella, con su familia, con el caso de Carlos y sobre todo con su vida. Carlos Fernando Pachón Medina fue la mortal víctima de un operativo que, al parecer, se le salió de las manos a los uniformados que lo llevaron a cabo. Pachón, de 38, murió dentro de su vehículo, una camioneta Nissan Murano de vidrios polarizados, de placas EKO102. Junto a él iba un familiar que resultó ileso, pero fue capturado por las autoridades y posteriormente dejado en libertad al no encontrarse nada en su contra. ¿Quién era ? Pachón Medina, padre de dos hijos, trabajaba en Avianca desde hace más de seis años. Ejercía su oficio: había estudiado técnica de aviones en la Fundación Educativa Tecnológica Aeronáutica, FETA. Era técnico uno de aviones en la aerolínea colombiana. Según su esposa, “trabajaba en el área donde se desarman y arman los aviones, donde se les cambian las piezas y se arreglan”. “Antes de entrar a trabajar en Avianca -según su esposa- se había dedicado a tener negocios independientes... Tuvimos una fama, una tienda, un xbox...De vez en cuando, aún trabajando en en la empresa, compraba celulares y los vendía... Le gustaba hacer negocios”, indicó Karen. “Era muy buena persona... no era perfecto, pero no era malo... No era un delincuente. Lo conocí durante 15 años y no creo que haya tenido negocios ilícitos, como se dijo de él. Era un excelente papá. Un fabuloso esposo y un hijo maravilloso, creo que eso fue lo que me enamoró de él, siempre estaba muy pendiente de su mamá.”, así lo recordó la mujer con la que vivió más de 13 años. Se conocieron hace más de 15 años. Carlos tenía una pequeña taberna en Chapinero y una amiga en común los presentó. “Comenzamos a salir, nos enamoramos, quedé embarazada y nos fuimos a vivir. Desde ese día nunca nos habíamos separado. Todo, absolutamente todo, lo hacíamos juntos”, recuerda ella, con lágrimas en el rostro. Desde el momento en que Carlos ingresó a trabajar en Avianca, luego de haber vivido en Quinta Paredes y en Suba, la pareja llegó a El Tintal, un barrio relativamente nuevo del occidente de Bogotá, ubicado en la localidad de Kennedy. “Nos gustó mucho ese sector. Pagábamos arriendo y teníamos, como cualquier familia, la intención de comprar allá una casa. Ya estábamos haciendo trámites para un estudio de crédito con el fin de cumplir el sueño de tener un hogar propio”, contó Karen. Ese era el sueño de Carlos, darle un casa a su familia. El carro en el que murió lo había comprado hace unos años, según su esposa lo hizo con esfuerzo, ahorros y trabajo. Aunque era su juguete más querido, él sabía que tenía que salir de él para alcanzar a comprar una casa y para no tener que pedirle más de lo necesario a un banco. Murió sin poder alcanzar ese sueño. Carlos Fernando Pachon Karen y Carlos ¿Cómo ocurrió? A causa de una lesión que tenía en el brazo derecho, producto de una caída, estaba incapacitado médicamente. Hace varias semanas que no estaba trabajando. El día de los hechos -martes 10 de junio- Carlos Fernando salió de su casa en horas de la mañana. Karen recuerda que antes de que se fuera, ella, como ama de casa, le pidió para el almuerzo, pero cuenta que su respuesta fue: “Ahorita no tengo, voy a ver si me prestan una plata, vuelvo y almorzamos juntos”. Carlos salió de su casa, prendió su camioneta y se fue. Hacia el medio día le envió un mensaje a su esposa en el que le indicaba que iba en camino. Minutos después de aquel mensaje Karen y su hijo escucharon varios tiros. El joven, que tiene 16 años, hijastro de Carlos, le dijo a ella, “mami, le están dando plomo a alguien... ¿vamos y miramos?” Karen le respondió que no, que eso podría ser peligroso, “más bien acompáñame al colegio a recoger a la niña”. Los dos salieron de la casa. En efecto lo que el joven escuchó fueron tiros. A menos de una cuadra de su casa se había desatado una balacera. Policías rodeaban una camioneta azul oscura, de vidrios polarizados y de placas EKO102. Dentro de este vehículo se hallaba el cuerpo sin vida de un hombre. Todos los vecinos sabían quién era: se trataba de Carlos Fernando Pachón Medina. Karen y el joven salieron hacia el colegio de la hija menor, de 13 años. Un vecino, al verla, le dijo: “Usted no sabe lo que pasó”, ella respondió que no. Su vecino fue quien le dio la trágica noticia: “Acaban de balear a su esposo allá en la esquina”. Keren dijo haber quedado en shock por unos segundos. Emprendió carrera. Cuando iba llegando a lugar ya el sitio estaba acordonado. “Un hombre con una metralleta no me dejó pasar... Me senté en el andén y me puse a llorar”, cuenta la mujer. Karen dice que las autoridades que hicieron el operativo no le han dado ninguna explicación de lo ocurrido. Ese día, en medio de su dolor y agonía, solo le preguntaban cosas tales como quién era, dónde vivía, dónde trabajaba. Le hicieron los mimos interrogantes sobre su esposo. Lo único que le dijeron, a manera de insinuación, fue que su esposo, al parecer, estaría involucrado con tráfico de drogas. Las versiones de cómo murió Carlos se empezaron a escuchar minutos después del hecho. Fuentes periodísticas, basadas en informaciones de las autoridades, indicaron que Carlos murió en medio de un cruce de disparos. Luego se estableció que ese día él no portaba armas de fuego. Una vecina de El Tintal, que al parecer fue testigo presencial de los hechos, días después, le contó a Karen que su esposo, antes de morir, levantó las manos y pidió a gritos que no lo mataran, esa versión se la confirmó a la viuda el familiar que acompañaba a su esposo dentro de la camioneta. Este hombre, que vio cómo iniciaron los hechos, le narró a Karen que ellos llegaban a la casa y se detuvieron detrás de una camioneta escolar que estaba recogiendo a unos estudiantes. El acompañante de Carlos se dio cuenta que diagonal a ellos, en la esquina, había dos hombres vestidos de negro en una motocicleta. Uno de ellos, narra Karen, desenfundó un arma de fuego. El hombre le dijo a Pachón: “Nos van robar... arranque”. Carlos vio que un hombre apuntaba un arma hacia él. Al parecer también creyó que lo iban a robar, quitó el radio y lo escondió junto con su celular bajo su silla. Como al frente tenía el carro escolar hizo reversa y aceleró. La camioneta estrelló un taxi que estaba detrás. En ese taxi venían hombres del CTI. En ese momento el carro de Pachón se subió en el andén. La ventana de Carlos estaba abajo. Al parecer fue en ese momento cuando Carlos levantó las manos y gritó “no me maten... no me maten”. Esos gritos se vieron ahogados por varios disparos. La camioneta recibió siete tiros. Carlos Fernando recibió uno certero el pecho, justo en el corazón. Carlos Fernando Pachon La escena del crimen, este es el taxi que chocaron. “A él no le dieron tiempo de nada. No estaba armado. Levantó las manos. Suplicó por su vida. Lo asesinaron. El CTI y El Gaula (ejército) lo asesinaron...Demóreme lo que me demore voy a hacer justicia...Temo por mí, por mis hijos, porque los que mataron a Carlos fueron las mismas autoridades, fueron las instituciones que tienen la obligación de protegernos... Es muy duro temerle a las autoridades”, dijo Karen, quien también declaró: “Estuve en el peritaje de la camioneta... y no encontraron absolutamente nada...nada de nada... uno de los hombres de la Sijin que estaba de blanco, y que al parecer fue el que hizo el procedimiento con el vehículo, me dijo; 'señora. parece que esto fue un error'... eso ha sido lo único que me dijeron." La investigación ¿Quién disparó?, ¿quién lo mató?, ¿por qué lo mataron?, ¿bajo qué argumentos?, estos y otros interrogantes que se hace Karen tienen que ser respondidos por la Sijin (Policía Nacional), que se encargó de la investigación. Karen contó que uno de sus mayores miedos es que la investigación se pierda o se dilate. "Sé que hay un video de seguridad donde se alcanza a ver lo que pasó. Espero que no se pierda y que sirva de prueba para que se sepa la verdad". El colectivo de abogados José Alvear Restrepo tiene el poder de Karen Castro para iniciar las respectivas demandas contra el Estado y contra las instituciones que participaron en el operativo que acabó con la vida de Carlos Fernando. Una fuente judicial le contó a Kienyke.com que el operativo contra Carlos Fernando se inició con una llamada telefónica que llegó al CTI, en la cual informaban que en la camioneta en la que se movilizaba el trabajador de Avianca se estaba transportando droga y dinero producto del trafico de estupefacientes. KienyKe.com intentó tener una respuesta por parte del CTI especializado, responsables del operativo, y su repuesta, que fue dada por el departamento de prensa y comunicaciones, fue que, por transparencia de la investigación, la cual fue asumida por la Sijin de la Policía Nacional, ni CTI ni Gaula del Ejército se podían pronunciar al respecto.
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