La última vez que Edwin Alexander Gallego, el colombiano asesinado en Sao Paulo (Brasil), estuvo en Bogotá, fue el 21 de septiembre de 2012. En esa ocasión sepultó a su padre. Después volvió a Brasil, el país al que se había ido a buscar futuro unos meses atrás, pero donde el pasado fin de semana encontró la muerte.
Edwin no era un turista que llegó a Brasil para disfrutar el mundial y tampoco, al parecer, murió al ser víctima de un atraco en la ciudad brasileña. Estos dos datos se difundieron con fuerza al conocerse la noticia sobre la muerte del colombiano.
Giovanni Gallego, hermano mayor de la víctima, le contó a KienyKe.com que la Cancillería, en horas de la tarde del lunes, le entregó a su familia un documento emitido por la Policía de Brasil, en el que se les indicaba que Gallego había sido apuñalado en medio de una pelea que se generó con otro hombre en un sitio público, donde se llevaba a cabo una fiesta de salsa entre colombianos y brasileños.
Edwin era el tercero de cuatro hermanos. Tenía dos hijos jóvenes, de 20 y 16 años, que viven en Bogotá con su madre. Según su hermano, Edwin trabajaba allá, en Brasil, como vendedor informal. A ese oficio se había dedicado durante toda su vida. “Cuando éramos jóvenes vendimos de todo... Comprábamos y vendíamos todo lo que fuera 'machete', como lujos para carros en la 82 con 15, chicha en la Media Torta, tamales en la calle... siempre fuimos vendedores ambulantes”, le contó Giovanni a KienyKe.com.
Edwin Alexander, quien el pasado 27 de mayo cumplió 39 años, aprovechando la fiebre de la fiesta del mundial, en la ciudad donde estaba radicado, Sao Paulo, vendía camisetas, gorras y banderines de todos los equipos que asisten a la cita deportiva. Al parecer, luego de que el pasado sábado terminó la jornada de venta de su mercancía se fue con una amiga para un sitio de rumba colombiana, “donde se bailaba salsa”, narró Giovanni.
En medio de la fiesta, al parecer Edwin Alexander tuvo una discusión con otras personas que estaban en el mismo lugar. El altercado pasó a mayores y en medio de la gresca, el hombre con el que estaba discutiendo Gallego, desenfundó un arma blanca y arremetió contra el colombiano.
Apuñalado, fue sacado de aquel lugar, aún con vida. Según el cónsul de Colombia en Sao Paulo, Ramiro Navia, fue trasladado gravemente herido al hospital Santa Casa de Misericordia, donde falleció. Los familiares de la víctima indicaron que están realizando, con la Cancillería, los trámites para la repatriación del cuerpo. Así mismo el ministerio de Relaciones Exteriores le solicitó a las autoridades brasileñas agilizar la investigación para dar cuanto antes con el paradero de los responsables de este sangriento hecho, e indicaron que están brindando asistencia social y jurídica a los familiares de la víctima.
Edwin Alexander, quien el pasado 27 de mayo cumplió 39 años, aprovechando la fiebre de la fiesta del mundial, en la ciudad donde estaba radicado, Sao Paulo, vendía camisetas, gorras y banderines de todos los equipos que asisten a la cita deportiva. Al parecer, luego de que el pasado sábado terminó la jornada de venta de su mercancía se fue con una amiga para un sitio de rumba colombiana, “donde se bailaba salsa”, narró Giovanni.
En medio de la fiesta, al parecer Edwin Alexander tuvo una discusión con otras personas que estaban en el mismo lugar. El altercado pasó a mayores y en medio de la gresca, el hombre con el que estaba discutiendo Gallego, desenfundó un arma blanca y arremetió contra el colombiano.
Apuñalado, fue sacado de aquel lugar, aún con vida. Según el cónsul de Colombia en Sao Paulo, Ramiro Navia, fue trasladado gravemente herido al hospital Santa Casa de Misericordia, donde falleció. Los familiares de la víctima indicaron que están realizando, con la Cancillería, los trámites para la repatriación del cuerpo. Así mismo el ministerio de Relaciones Exteriores le solicitó a las autoridades brasileñas agilizar la investigación para dar cuanto antes con el paradero de los responsables de este sangriento hecho, e indicaron que están brindando asistencia social y jurídica a los familiares de la víctima.
