Andrea González, estudiante de derecho de la Universidad Santo Tomás, ubicada en Chapinero, hacia el norte de Bogotá, se cuida al momento de salir de clases en la noche para regresar a su casa. En esa zona la situación de inseguridad es habitual. Aún así ha sido atracada en tres ocasiones.
Durante el último asalto, ocurrido el pasado jueves 29 de mayo hacia las nueve de la noche, quedó sorprendida por el aspecto del asaltante: usaba uniforme de peluquería, similar al de los enfermeros, y la amenazó con unas tijeras.
González cuenta que el atracador actuó junto a dos cómplices: uno le decía improperios mientras el otro vigilaba que no hubiera policías. Le robaron un celular Nokia de gama alta y un reloj.
“Bajaba una moto con dos policías por la calle 51. Levanté los brazos para llamar la atención y se dieron cuenta que me estaban robando”, dijo a KienyKe.com González, de 21 años, quien además alcanzó a ser golpeada por uno de los asaltantes.
Pese a que los delincuentes trataron de huir, fueron interceptados por los uniformados cuadras más adelante, en la carrera séptima con calle 53. Los trasladaron a la estación de policía de Teusaquillo y al otro día fueron llevados ante un juez de control de garantías para legalizar la captura.
La fiscalía les imputó el delito de hurto simple, lo que ocasionó molestia en González, quien estuvo en la audiencia. “Ese delito no les dará mucho tiempo en la cárcel y en poco tiempo estarán de vuelta a la calle en las mismas andanzas”, dice la víctima.
Según lo revelado en la audiencia, en efecto, el delincuente con las tijeras era estilista de oficio. El ente acusador lo identificó como Juan Camilo Casallas, de 24 años, quien trabajaba en una peluquería del sector.
Al parecer, no es la primera vez que cometía el ilícito. En otras ocasiones utilizó la cuchilla de afeitar y una rasuradora para amedrantar a sus víctimas, principalmente mujeres, que se cruzaban por su camino cuando se disponía a regresar a su casa después de su jornada laboral.
La defensa del estilista argumentó que Casallas manifestaba que el dinero que ganaba en la peluquería no era suficiente para solventar sus gastos.
En Chapinero reina la delincuencia
Sin embargo, el fiscal encargado refutó esta versión al asegurar que el otro capturado había confesado que el dinero era utilizado para consumir licor, droga y departir en los ‘amanecederos’ de Chapinero, muchos de ellos sellados por la policía, pero otros siguen funcionado clandestinamente.
Los residentes de esta localidad, que fue tradicional en Bogotá, se han tomado las calles en varias ocasiones y han implementado lo que denominan ‘Plan de seguridad de las P: pitos, palos, perros y plantones’ para llamar la atención de las autoridades por el incremento de la inseguridad en esa zona de la capital del país.
Para el edil Carlos Peláez es necesario más presencia policial y mayor número de cámaras. “Se tienen que hacer más operativos que desarticulen las bandas criminales que delinquen en el sector”, dijo.
