El Gobierno colombiano recibió a 101 ciudadanos deportados desde Estados Unidos. Llegaron en un vuelo humanitario operado por la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), según informó la Cancillería.
De ese grupo, hay 28 mujeres, 72 hombres y un menor de edad. El Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que tuvieron acompañamiento integral para garantizar un retorno seguro y digno.
Cómo fue el operativo de llegada
Según lo divulgado por la Cancillería, la mayoría bajó del avión con chándales grises de los centros de detención donde estaban recluidos en Estados Unidos y con sacos plásticos con sus pertenencias.
En la pista los esperaban tres autobuses para el traslado. El operativo se coordinó entre la FAC y las autoridades migratorias. La escena dice dos cosas: el regreso no fue individual, sino en grupo, y el Estado organizó el movimiento desde el primer minuto.
El acuerdo para más vuelos
La canciller Rosa Villavicencio anunció la semana pasada un acuerdo entre Bogotá y Estados Unidos para hacer cerca de veinte vuelos de repatriación, a razón de uno semanal. La lógica es escalonada: personas que ya tienen resolución de expulsión salen en un esquema regular, no en operaciones aisladas.
Eso le pone calendario al tema. También obliga a que el Estado sostenga, semana a semana, el dispositivo de recepción, traslado y atención.
La regla de fondo: retorno sin esposas
Villavicencio reiteró una línea roja: Colombia no acepta que sus ciudadanos regresen esposados. El argumento oficial es directo: son personas con situación migratoria irregular, no delincuentes, y por eso el trato debe ajustarse a estándares de dignidad.
Aquí el punto no es retórico. En la práctica, esa condición define cómo se ejecutan los vuelos y cómo se mide el cumplimiento del acuerdo.
¿Qué está en juego?
El Gobierno busca evitar que la repatriación se convierta en otro frente de tensión con Estados Unidos. Ya pasó una vez: hace un año, el presidente Gustavo Petro se negó a recibir un avión por el trato a los deportados, y el presidente estadounidense Donald Trump respondió con aranceles del 25 % a productos colombianos y con la suspensión temporal de visados en Bogotá. Luego esas medidas se revirtieron tras gestiones diplomáticas.
Con el esquema de vuelos semanales, la presión se mueve a un terreno operativo: que el retorno sea ordenado, sin escenas de humillación, y sin que el tema vuelva a escalar a sanciones.
