Durante años, Sebastián Marset logró lo que pocos narcotraficantes en América Latina: evadir operativos policiales en varios países, moverse entre identidades falsas y construir una red criminal con alcance internacional. Su captura este viernes en Bolivia marca un nuevo capítulo en la historia de uno de los criminales más buscados de la región.
Con apenas 34 años, el uruguayo es señalado como líder del llamado Primer Cartel Uruguayo (PCU) y como una figura clave en el tráfico de cocaína desde Sudamérica hacia Europa. También era uno de los fugitivos incluidos en la lista de los más buscados por Estados Unidos, país que ofrecía hasta US$2 millones de recompensa por información que condujera a su captura.
Su arresto se produjo en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, durante un operativo realizado de madrugada por fuerzas antidrogas de ese país, con apoyo e intercambio de información de autoridades de la región.
El operativo que puso fin a años de fuga
El operativo comenzó alrededor de las 2 de la madrugada, cuando agentes bolivianos desplegaron un amplio dispositivo para acorralar a Marset y a miembros de su organización.
Según autoridades paraguayas, la operación fue resultado de años de cooperación internacional entre agencias policiales y fiscales de varios países. Marset fue detenido junto a otros integrantes de su estructura criminal, algunos de distintas nacionalidades.
Durante el procedimiento también se incautaron armas y otros elementos, según reportes preliminares de las autoridades.
Su captura pone fin a una fuga que había comenzado en 2022, cuando logró escapar de un operativo policial en Bolivia en el que participaron más de 2.000 agentes.
Aquella operación terminó con varios allanamientos, pero Marset y su familia lograron huir antes de que las autoridades llegaran a su residencia.
De preso en Uruguay a capo del narcotráfico regional
Aunque hoy es uno de los narcotraficantes más notorios de Sudamérica, los primeros pasos de Marset en el crimen organizado se remontan a Uruguay.
En 2013 fue detenido por narcotráfico y enviado a la prisión de Libertad, donde pasó cerca de cinco años. Según investigaciones y reportes de medios regionales, fue durante ese tiempo cuando comenzó a tejer contactos con organizaciones criminales internacionales.
Tras recuperar la libertad en 2018, empezó a viajar por distintos países de la región y a ampliar su red de contactos en el negocio del tráfico de drogas.
Con el tiempo, se instaló en Paraguay, donde estableció vínculos con el clan Insfrán, una organización dedicada al narcotráfico y al lavado de dinero.
Desde allí coordinó operaciones de envío de cocaína producida en Bolivia hacia Europa, utilizando rutas logísticas que atravesaban varios países sudamericanos.
La red internacional de Marset
Investigaciones sobre su organización indican que Marset no operaba como líder de una estructura territorial clásica, sino como coordinador de redes criminales.
Sus conexiones incluían organizaciones como:
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el Primer Comando de la Capital (PCC) de Brasil
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el clan Insfrán de Paraguay
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la ’Ndrangheta, mafia italiana con fuerte presencia en Europa
Estas alianzas permitían transportar cocaína desde Bolivia hasta puertos del Atlántico y desde allí distribuirla en el mercado europeo.
Además del narcotráfico, Marset es acusado de lavar grandes sumas de dinero a través de empresas aparentemente legales, entre ellas negocios vinculados a automóviles, producción musical y promoción de eventos.
El episodio que lo hizo famoso: su detención en Dubái
Durante años Marset fue un nombre poco conocido fuera de círculos policiales. Su figura saltó al centro del debate político en 2021, cuando fue detenido en Dubái por viajar con un pasaporte paraguayo falso.
En medio del proceso judicial, el gobierno uruguayo le otorgó un nuevo pasaporte, lo que permitió que recuperara su libertad.
El episodio desató una crisis política en Uruguay, que terminó con la renuncia de varios altos funcionarios y una investigación judicial sobre la emisión del documento.
Tras ser liberado, Marset desapareció nuevamente y su paradero se convirtió en una incógnita durante meses.
El narco que jugaba fútbol
Uno de los episodios más insólitos de su historia ocurrió en Bolivia.
En Santa Cruz, donde se había instalado tras su fuga, Marset llegó a participar en el fútbol local y se vinculó a un equipo de la Liga Cruceña, Los Leones El Torno, del cual era además administrador.
Su presencia en partidos de fútbol fue precisamente uno de los elementos que permitió a las autoridades rastrear su paradero en investigaciones anteriores.
En su mansión en Bolivia, las autoridades llegaron a incautar vehículos, armas y animales exóticos durante un allanamiento en 2023, aunque entonces volvió a escapar.
Las acusaciones y el caso del fiscal Marcelo Pecci
Además de los cargos por narcotráfico y lavado de dinero, el nombre de Marset ha sido vinculado a uno de los casos más impactantes contra el crimen organizado en la región.
Las autoridades lo han señalado como posible autor intelectual del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, ocurrido en mayo de 2022.
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Pecci fue asesinado por sicarios mientras se encontraba de luna de miel en una playa de Colombia, en un crimen que conmocionó a Paraguay y generó una investigación internacional.
Aunque Marset ha negado cualquier responsabilidad, su nombre apareció en diversas líneas investigativas relacionadas con el caso.
Un objetivo internacional
La DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, lo acusó de conspiración para lavar dinero a través del sistema financiero estadounidense.
Por esa razón, el gobierno de EE.UU. llegó a ofrecer una recompensa de hasta US$2 millones por información que permitiera su captura.
Además, Marset era buscado por autoridades de Paraguay, Bolivia y Brasil, y figuraba en alertas internacionales de organismos como Interpol.
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Lo que viene tras su captura
Ahora que ha sido detenido, varios países podrían solicitar su extradición.
Autoridades paraguayas han señalado que “muchos países reclamarán su cabeza”, debido a las investigaciones abiertas en su contra.
Estados Unidos también podría solicitar su entrega para que enfrente cargos por lavado de dinero.
La decisión final dependerá de las autoridades judiciales bolivianas.
Lo cierto es que, tras años de evasión, identidades falsas y operaciones internacionales, la captura de Sebastián Marset representa uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico en la región en los últimos años.
