Esta tarde no había excusas: Argentina tenía que demostrar que es candidato a campeón del mundo ante Nigeria. Con los miedos de Irán todavía rondando en la cabeza del entrenador albiceleste, Alejandro Sabella duplicó la apuesta y repitió la alineación que usó ante el equipo persa. El cambio se dio en la actitud. Los gauchos salieron a mostrar superioridad desde el minuto inicial.
No demoraron mucho en plasmarlo en el marcador. Al minuto 3, Mascherano colocó un pase desde la mitad de la cancha hasta la posición de Ángel Di María, que con su velocidad logró llegar a posición de gol. El remate del 'Fideo' fue atajado en primera instancia por el guardameta Enyeama, viejo conocido, pero el rebote cayó en los pies de Leo Messi que a arco descubierto no desaprovechó la opción y anotó.
Lionel por fin suspiró. Cuatro años atrás en Sudáfrica, el arquero nigeriano lo dejó con el grito de gol en la boca una y otra vez. En Porto Alegre, el duelo personal comenzó a favor del argentino. Sin embargo, más allá del desafío Messi-Enyeama había un partido por desarrollarse y en él, el equipo africano dio batalla.
Un minuto después del gol de Leo, Nigeria lo empató. Si Argentina tenía una 'Pulga' encendida, las 'Águilas Verdes' encontraron su inspiración en Ahmed Musa. El delantero hizo una jugada personal, abrió el pie y remató al palo más lejano de Sergio Romero para igualar el encuentro a menos de cinco minutos de iniciado.
Argentina nunca se derrumbó y pese al sorpresivo empate, continuó atacando. De la mano de Di María, el equipo albiceleste intentó por todos los lados con su trío ofensivo. Uno de ellos, Sergio Agüero, no pudo con una molestia muscular y le cedió su lugar a Lavezzi.
Los focos apuntaron al duelo entre el 10 argentino y el 1 nigeriano. Pese al gol inicial, el duelo era parejo y con cierta superioridad del arquero que le atajó dos claras a Messi, pero en la tercera, con un espectacular tiro libre, no pudo hacer nada. El balón superó la barrera y bajó de golpe ante la atónita mirada de Enyeama, que eligió no lanzarse y ser un simple espectador del gol de su verdugo.
El gol decretó el final del primer tiempo pero el segundo fue una consecución de lo visto en la parte inicial. Rapidito, Musa volvió a vestirse de Messi y silenció a los 50.000 argentinos en el Beira Rio. Ante una defensa endeble, el atacante hizo lo que quiso y de frente ante Romero, definió suave al palo que no defendió el arquero e igualó el encuentro.
El golpe por golpe hacía defraudar a Argentina una vez más. Pero el equipo sudamericano se las arregló una vez más para ponerse en ventaja. Del jugador menos pensado llegó el 3-2. Marcos Rojo encontró su minuto soñado conectando por casualidad un tiro de esquina. Con la ventaja, esta vez Argentina tomó recaudos y Sabella lo sacó a Messi colocando en el terreno a Ricky Álvarez. La 'Pulga' agradeció a su rival Enyeama y entre sonrisas, ambos le dieron fin a un duelo que tuvo dos partes.
Sin Leo en cancha, Nigeria se abalanzó en busca de la victoria. Musa continuó siendo el más peligroso y Argentina sufrió cada vez que las 'Águilas' atacaron. El seleccionado africano tuvo el empate, pero prefirió poner una oreja en lo que sucedía entre Bosnia e Irán, donde los europeos le dieron una mano para clasificar a octavos de final. De Porto Alegre los dos se marcharon contentos, pero con dudas de cara al futuro: Nigeria consciente que tiene que elevar el nivel y Argentina sabiendo que tiene una defensa de papel.
