Costa Rica llegó a la Arena Fonte Nova con la ilusión de hacer historia. El equipo de Jorge Luis Pinto no perdió ningún partido hasta esta instancia y esas eran sus garantías para plantarle cara a la poderosa Holanda. La ‘Naranja Mecánica’ arribó como favorita a seguir a la siguiente fase. Con Arjen Robben y Robin Van Persie como los hombres más importantes del equipo europeo, la misión era más que imposible para el equipo tico. Encima, el estadio en Salvador de Bahía se tiñó de anaranjado.
Holanda salió a buscar el partido desde el primer minuto. Con la pelota en sus pies, el ‘pelado’ Robben intento desequilibrar por derecha con su velocidad y ante la posibilidad de alguna falta en el área, para así lograr abrir el marcador. El entrenador europeo, Louis Van Gaal, pidió calma a sus jugadores. Él quiso la tranquilidad entre sus pupilos para rotar la pelota y encontrar al artillero Van Persie. Sin embargo, todos los intentos naranjas morían en un factor común: Keylor Navas.
El arquero evitó que los ticos se fueran en desventaja. Aunque sus compañeros se replegaron en su arco, Navas siempre les brindó seguridad. Costa Rica, con línea de cinco en el fondo, buscó que Robben no manejara el partido. La estrategia de Costa Rica no funcionó en la primera mitad y fue más lo que sufrió qué otra cosa. Pese a eso, mantuvo su arco en cero.
La ‘Naranja Mecánica’ quería evitar la prórroga a toda costa. Con pelotazos al área, insistió e insistió para conseguir el gol pero Keylor fue imbatible. Rara vez, Costa Rica pasó al terreno rival. Con el público en contra, la gesta tica tomaba ribetes de hazaña. Cuando Navas no pudo, los palos fueron los enemigos de la ‘Naranja Mecánica’, que no encontraron las llaves para abrir la bóveda que construyó pinto atrás en los 90 minutos.
Así, se vinieron los tiempos extra. La leyenda de Costa Rica en Brasil se estiró al menos por 30 minutos más. Media hora más de sufrimiento, de encomendarse a Keylor Navas y a los palos, con el afán de llegar a los tiros desde el punto penal. Más allá de eso, los costarricenses se las ingeniaron para tener la oportunidad de gol y a falta de un minuto, Ureña vio la mejor atajada del arquero Cillesen en todo el encuentro. Van Gaal, resignado, puso en marcha una estrategia final de cara a los penales.
El pícaro entrenador holandés sacó a su arquero titular y puso al guardameta Tim Krul, solo para los penales. La jugarreta no le salió mal y el recién ingresado le atajó el penal a Bryan Ruiz, dejando en ventaja a los tulipanes. Ahí, el gigante holandés no perdonó y dio fin al sueño de Jorge Luis Pinto y sus muchachos, que se van sin la copa a Costa Rica, pero que se llevan el corazón del mundo entero en sus maletas.
