Pasadas las nueve de la mañana, hora colombiana, minutos después de haber sido notificada sobre su suspensión, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff se dirigió al país.
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La mandataria, quien sigue con el cargo, pero sin funciones, que serán asumidas por el vicepresidente, Michel Temor, inició su declaración diciendo que es un día muy triste para ella.
Rousseff indicó que lo que está en juego con la decisión tomada en su contra, no es su mandato sino el respeto a las urnas, a la voluntad del pueblo que la eligió y a la constitución.
La mandataria suspendida dijo, acompañada por sus ministros, que aunque pudo haber cometido algunos errores no cometió crímenes ni delitos.
Según ella, los actos que llevó a cabo y por los que la investigan, fueron actos legales y actos correctos.
“Me acusan de haber dado seis decretos de suplementacion y es falso, esos decretos siguieron el camino de la ley”.
Para Dilma Rousseff, la suspensión de la cual fue objeto es un golpe que busca no solo destituirla, sino impedir el programa de gobierno para 54 millones de brasileños que votaron por ella.
Rousseff terminó su intervención diciendo que va a utilizar todos los recursos legales para defender mi mandato, el cual espera terminar el 31 de diciembre de 2018.
La presidenta invitó a los brasileños a movilizarse en paz para resistir lo que consideró un golpe en su contra. "A los brasileños que se oponen al golpe, sean del partido que sean, les hago un llamado, manténganse movilizados, unidos y en paz", indicó antes de salir del Palacio de Planalto.
