Cuando la cantante Rihanna grababa un video clip en la finca de Alan Graham, en Irlanda del Norte, en que se quitaba sensualmente una camisa que dejaba al descubierto su sostén, el dueño del predio, que no tenía idea de la fama de la artista, le dijo que no era muy apropiado que se quitara la ropa. "No le deseo ningún mal ni a Rihanna ni a sus amigos, pero tal vez podrían tomar más conocimiento de Dios", dijo el hombre a la prensa.


