Más de treinta personas se encuentran afuera de la casa donde creció el Joe Arroyo en el barrio Nariño, en Cartagena. Nadie sabe qué espera la gente ahí, quizá la llegada de un par de cámaras de televisión. Incluso, al preguntarle a la gente quién es el nuevo residente de la casa, nadie sabe dar razón. No hay parlantes en las aceras, pero por las puertas y ventanas de las casas sale, a todo volumen, la música del artista.


