Criticados o no, los medios de comunicación somos la puerta entre lo que está ocurriendo y el pueblo; entre la verdad o las mentiras y su puesta en conocimiento. Los medios somos más que necesarios en una sociedad libre, justa y democrática. La información de interés colectivo tiene y debe hacerse pública y entregársele a la ciudadanía de forma veraz, ágil y gratuita. Esa es nuestra función. Pero los medios somos empresa y como toda empresa, tiene empleados, obligaciones e inversiones obligatorias, y no existimos sin ingresos.
Varios medios, hoy en día, están y estamos en la búsqueda de proyectos, desarrollo e implementación de ideas y estrategias que nos permitan seguir con un trabajo independiente para al final de día entregar la información pertinente a los diferentes lectores o visitantes. La crisis de los medios escritos es una realidad que ha golpeado a unos más que a otros. Ahora los anunciantes buscan diferentes productos para pautar, unos, que ligados a la cultura popular de la masa, sean más vistos que una hoja de periódico o una pantalla. Y ante la situación, que para todos no es igual, se están empezando a tomar medidas. Los medios están lanzando su salvavidas.
El Espectador anunció que desde el próximo 1 de marzo empezará a cobrar por algunos de sus contenidos del portal. Revista Semana pide, desde hace unos meses, el registro de sus lectores en la web. Así lo hizo en su momento el periódico dirigido por Fidel Cano, cuando se estableció que el cobro por contenido era necesario. Dicen que Semana va hacia el mismo objetivo: cobrar por su información.
El fin de semana se conoció que RCN se retira de Ibope, una de las empresas que mide la audiencia de los canales en Colombia. Aunque el presidente del canal, José Roberto Arango, asegura que la empresa tiene solvencia, liquidez y que no está en quiebra, como dicen muchos, la decisión de alejarse de Ibope y sus mediciones, que dejan siempre a RCN con malas cifras, es claramente comercial. Los malos números de audiencia, sean verdad o no, pueden fácilmente alejar pauta y abaratar el espacio publicitario del canal. Y en estos tiempos 'el palo no está para hacer cucharas'.
En entrevista con KienyKe.com. Fidel Cano, nieto de don Guillermo Cano, fundador de El Espectador, dijo, entre otras cosas, defendiendo la decisión del medio, que en el mundo digital "la publicidad no va a sostener una buena redacción con excelentes periodistas" y que por eso hay que buscar otras formas de financiación.
Las decisiones, sean cuales sean, no siempre serán bien recibidas y mucho menos si estás tocan el bolsillo. A través de redes sociales, donde las personas con nombre propio o sin él se despachan con todo y contra todo, han criticado la decisión de El Espectador, que es aplaudida por un pequeño nicho que saben que en esta globalización informativa que está invadida de noticias falsas o medias verdades, como lo dijo Cano: "El buen periodismo vale".
