Monseñor Francisco Múnera, misionero de la Consolata, llego a San Vicente de Caguán, Caquetá, hace doce años en medio del proceso de paz del presidente Andrés Pastrana en 1999. Entonces era el equilibrio entre la población, los jefes guerrilleros y el gobierno para evitar que se fracturaran los diálogos. Solitario y discreto en la amazonía, monseñor Múnera tiene un poder arraigado, a quien todos los sectores respetan y con quien el gobierno tiene que contar para cualquier decisión.
El poder del Caguán
Mié, 22/02/2012 - 10:19
Monseñor Francisco Múnera, misionero de la Consolata, llego a San Vicente de Caguán, Caquetá, hace doce años en medio del proceso de paz del presidente Andrés Pastrana en 1999. Entonces era el e
