El presidente Barack Obama llevaba un traje oscuro cuando llegó al aeropuerto Rafaél Núñez, en Cartagena, a las 4:30 de la tarde. Seis horas después, a las 10 de la noche, cuando llegó al Banquete Presidencial ofrecido por el presidente Juan Manuel Santos en el Castillo de San Felipe, solo se había quitado la corbata y cambiado la camisa.
Claramente, ni el protocolo ni la vestimenta son una prioridad para Barack Obama, quien no tomó las medidas necesarias para adaptarse al atuendo ligero y caribeño que indicaba la invitación al banquete. El mandatario no quiso usar las guayaberas que le habían confeccionado a su medida.



