En invierno, con temperaturas que descienden a los 30°C bajo cero, la superficie del lago Baikal se solidifica y alcanza un espesor de hasta dos metros, capaz de resistir que, incluso, vehículos pasen sobre él. Por eso el lago es utilizado por jinetes para cruzar, sin temor a que se rompa. Así lo atestiguó la imagen “Ice Rider” del fotógrafo europeo Matthieu Paley. La espectacular toma registra a un hombre montando un caballo blanco que cruza sobre el hielo con grietas de color blanco y un fondo azul. Un vistazo inicial sugeriría que el caballo atraviesa un complejo de redes grises, una telaraña o las venas de algún enorme organismo.


