Si usted estuvo en París el primero de marzo y no vio a Katy Perry en calzones, usted no estuvo en París. La cantante lució un vestido verde menta transparente de la diseñadora Vera Wang, un chaleco del mismo color con huequitos, cartera coral y unas plataformas cremita con tiritas plateadas. Todo hacía juego con sus calzones. Parecía un ponqué de fiesta de quince. Ya no es suficiente con su pelo azul de payaso, enrulado hacia arriba, ahora la artista desfila en calzones mata pasiones. Tiene que tener unos ojazos increíbles para salir por ahí en calzones y salirse con la suya. Las abuelas se revuelcan en la tumba.


