La mayoría de territorios estadounidenses aprovecharon la logística de las elecciones presidenciales para someter a consulta popular algunas propuestas, muchas de ellas liberales. Según los resultados de estos referendos, los estados de Colorado y Washington aprobaron la legalización del consumo de marihuana con fines recreativos para mayores de 21 años. Mientras tanto, en Montana respaldaron el uso de la hierba únicamente para uso medicinal.
Maine y Maryland se convirtieron en los primeros estados cuya población apoyó los matrimonios homosexuales mediante el voto. California preguntó a sus ciudadanos si consideraban conveniente mantener la pena de muerte como tipo de condena en su sistema judicial y los electores la ratificaron. Del mismo modo, en el condado de Los Ángeles pasó una propuesta para obligar a los actores de pornografía a usar condones en su trabajo.
