La revista The Journal of Experimental Biology reveló un estudio en el que comprueba que la mandíbula de un cocodrilo es más sensible que las yemas de los dedos de las manos de los humanos. Por eso cualquier cosa que toca a estos animales en esa parte de su cuerpo, la respuesta inmediata es una mordida. El estudio lo basaron rozando un pelo especial sobre las yemas de los dedos de humanos para medir la sensibilidad.
