¿La música clásica es para todo el mundo? Santiago Rivas propone debate

Publicado por: christian.sandoval el Vie, 10/09/2021 - 18:56
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En entrevista con Kienyke.com, el director de la Filarmónica de Bogotá, David García, habló sobre música clásica y profundizó en un debate propuesto en redes sociales por Santiago Rivas: ¿Es la música clásica un tema para todo el mundo?
Música clásica, ¿un tema para todo el mundo?

El debate de si la música clásica es un tema exclusivo de eruditos y gente de muchos recursos económicos o de si existe para el disfrute de la población en general, es uno que de vez en cuando revive con los mismos polos opuestos que apelan (de lado y lado) a la democratización de la cultura, al esnobismo o a la necesidad de conocimientos específicos para poder entender la multiplicidad y el sentido del abanico de sonidos y recursos musicales.

Así sucedió precisamente en Twitter en días pasados, cuando el periodista Santiago Rivas decidió opinar sobre el tema, instando a sus seguidores a “reducir esa estatura moral tan boba que ligamos a ‘oír buena música’”, pues según el, dotar de superioridad a esta expresión cultural ha producido que se le evite al considerarla de la “élite intelectual”. Produciendo, además, que un buen número de personas se prive de escuchar un género que probablemente pueda gustarle. 

Asimismo, el periodista afirmó que “oír todo tipo de música debería ser inculcado como un placer, y en la diversidad de sonidos, géneros, cadencias y escrituras”. Seguro en ese sentido de que es tan bueno escuchar una música clásica, como un bolero, un vallenato o un reggaeton y que, en el fondo, el debate debe estar orientado a la eliminación de la “brecha” social que aleja a la música clásica del abanico musical de todo el mundo

“A los mercados y las escenas no se les puede ni debe forzar. Simplemente deberíamos cerrar esa y todas las brechas, no desde el elitismo, sino desde el placer y el disfrute, que son universales”, aseguró. Un punto en el que, como se verá más adelante, coincide con la posición de expertos en la materia. 

Lo cierto es, que el trino de Rivas despertó una gran cantidad de comentarios por parte de sus seguidores, que al final terminaron compartiendo su opinión sobre un tema atípico en las discusiones de este país (casi siempre centradas en la política). 

Zanjado el debate, ¡la música clásica es para todos!

 

En Radar K decidimos contactar con David García, director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, para hablar sobre varios de los puntos clave del debate propuesto por Rivas y de los comentarios de sus seguidores, que en el fondo pusieron una pregunta muy importante sobre la mesa: ¿Es la música clásica un tema para todo el mundo?

De acuerdo con García, la respuesta rápida es sí. Partiendo de la palabra “popular”, muy común para referirse en los comentarios a las preferencias musicales de los colombianos, el director la Filarmónica hizo un llamado a recordar que la música clásica es de por sí un reflejo de la vida diaria de la sociedad europea de otra época y de sus expresiones artísticas (lo que en otras palabras significa que también tiene un origen popular). 

“La llamada música clásica, hay que recordar que en Europa forma parte de la vida diaria de la mayoría de las personas, porque esta música en su época, cuando fue compuesta por Mozart, por Beethoven o los subsiguientes compositores de la historia de la música universal, tiene sus orígenes también en la música popular”, señala.

En ese orden de ideas, asegura, “no es una música que surja de la estratosfera de unas personas, sino que hace parte de todo el acervo musical universal (...) Johan Strauss , por ejemplo, tocaba la música en el parque de Viena y ahí hay un salón de baile a donde iba con una orquesta y era el rumbón de la ciudad”.

Para García esto no es solo la teoría, sino que además es un tema que lleva a la práctica desde la organización que dirige. La Filarmónica de Bogotá es conocida, entre otras cosas, por acercar a las personas a la música clásica con interpretaciones de los soundtracks de películas famosas como Harry Potter, el Llanero Solitario o la Guerra de las Galaxias, que al final es “música clásica que la gente conoce y no sabe que la conoce”

Algo que la gente aprecia y se puede notar en los comentarios del mencionado debate: 

La Filarmónica también es reconocida por llevar a la música clásica algunos elementos, ritmos, sonidos o canciones de la música tradicional colombiana. Incluso en 2008 recibió un Premio Grammy por el mejor álbum instrumental por una recopilación de 30 años de grabaciones de música local. No es música clásica, son bambucos, vallenatos, porros y todo eso”, asegura

“La música colombiana es sumamente rica y desde hace mucho tiempo, desde los años 40, compositores como Aldofo Mejía o Alex Tovar, tomaron elementos de esa música para llevarlos  al lenguaje de la música sinfónica. Qué es lo que hacía Mozart y Beethoven en su época”, señala García. 

Una anécdota muy interesante que cuenta, es que en alguna ocasión la Filarmónica de Bogotá se presentó en el Estadio Santiago De Las Atalayas De Yopal, en Casanare, y logró doblar el público de 8 mil personas que habían tenido en el mismo escenario los Tigres del Norte hace pocas semanas. Ahí lo tienen… música clásica con aforo de estrellas de rock, como cuando tocaron frente a 200 mil personas en Rock al Parque 2019

Las brechas históricas e insuperables

 

De acuerdo con García, en sintonía con lo propuesto por Rivas, en Colombia existe un buen número de brechas sociales e imaginarios que son difíciles de superar a la hora de llevar, no solo la música clásica, sino la cultura en general. Comenzando por nuestro origen colonial y los fuertes rezagos de una sociedad que se crió viendo a lo extranjero como algo superior, impuesto o ajeno.

“Antiguamente en América Latina la llamada música clásica si fue de acceso para unos ciertos círculos intelectuales, de poder o de clase, pero esto poco a poco se ha vuelto un poco más vernáculo”, asegura. 

“Por ejemplo, ¿cuántos de los que nos criamos viendo el Chavo del 8 no nos sabemos la música? Toda esa música es de una marcha de Beethoven y así hay melodías de Beethoven, de Vivaldi y de los grandes compositores que todos conocemos, pero no somos conscientes de que los conocemos”, asevera. 

Esa brecha es todavía más profunda, cuando se tiene en cuenta el contexto de conflicto de Colombia. Solo en Bogotá, la Filarmónica cuenta 900 mil estudiantes de colegios públicos, realiza programas gratuitos de educación musical (que no discriminan a las personas en función de ningún factor), pero aún así García señala que es mucho lo que falta por hacer y que su sueño es llevar este tipo de programas a todo el país. 

Nuestro país lleva demasiados años en guerra (...) A mi me encantaría y tendría el sueño de que nosotros podamos hacer programas en todos los lugares en Colombia donde se ha desarrollado el conflicto armado. Programas en el Cauca, en el Catatumbo, en Arauca, en Turbaco, en todos los sitios donde están los conflictos más fuertes”, relata.

No obstante, a modo de conclusión de este debate, García resalta la importancia de mantener siempre el norte, pues “no se trata de que de allí salgan músicos” obligatoriamente, sino de darles a las personas “un canal de expresión de sus sentimientos a través del canto o de tocar un instrumento”. Sin importar si al final deciden interpretar la Oda a la alegría de Beethoven, una champeta, un reggaeton o una salsa.