Marina Krim, una madre de familia que vive en Upper West Side, uno de los barrios más exclusivos de Manhattan (Nueva York), llegó a su casa luego de haber llevado a su hija de tres años a una clase de natación. Encontró las luces apagadas, Marina entonces comenzó a buscar a sus otros dos hijos, una niña de seis años y otro de dos, y los halló muertos en la bañera. Al lado de los cuerpos estaba, tendida en el piso, ensangrentada y con cortadas en el cuello, Yoselyn Ortega, la niñera de 50 años. Las autoridades están realizando la debida investigación, pero hasta el momento todo parece indicar que la culpable sería la niñera.


